Junto a dos vecinos, la alcaldesa de Quilicura, Paulina Bobadilla, interpuso un recurso en el Segundo Tribunal Ambiental buscando anular la aprobación del Parque Fotovoltáico Hugo Lorenzo. Alegan que una parte del proyecto se instala en un área de preservación ecológica, por lo que es incompatible con el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS).
Alcaldesa de Quilicura va a la justicia contra planta fotovoltaica en cerro y área de preservación
El proyecto se instalaría en un cerro de Quilicura con una conocida ruta arqueológica y en un área de preservación con bosque nativo amenazado.
Según se establece en el PRMS, las áreas de preservación ecológica son "aquellas que serán mantenidas en estado natural, para asegurar y contribuir al equilibrio y calidad del medio ambiente, como asimismo a preservar el patrimonio paisajístico".
En ellas, según esta norma, se permiten únicamente actividades educativas, culturales, científicas, recreativas, deportivas y turísticas con instalaciones y edificaciones mínimas e indispensables para su habilitación. Como segunda excepción también se permiten ciertas actividades agrícolas y rurales bajo ciertas restricciones.
La reclamación de la alcaldesa de Quilicura concluye que la actividad económica propuesta por la empresa de energía solar no es compatible con el área de preservación ecológica, tal como lo manifestó la misma municipalidad durante la evaluación ambiental del proyecto. Además, alegan que durante dicha evaluación, la empresa no acreditó que no afectaría el bosque nativo presente en esta área.
Bosque amenazado en Quilicura
Esta área de preservación resguarda las últimas zonas de la Región Metropolitana donde aún se conserva la vegetación nativa de la región biogeográfica de Chile Mediterráneo, reconocida como uno de los 25 hotspots de biodiversidad prioritarios en el mundo por su alta diversidad biológica y su alto grado de amenaza. En ellas existe aún bosque esclerófilo con especies como peumo, quillay, boldo, litre, además de especies caducifolias de montaña.
El bosque esclerófilo es, en efecto, un ecosistema único porque tiene muchas especies que no existen en ningún otro lugar del mundo, y porque forma parte de un subgénero de vegetación que es muy escaso en el planeta: los bosques mediterráneos. Estos solo existen en cinco lugares del planeta y por eso el esclerófilo chileno es reconocido como hotspot a nivel mundial. También es uno de los ecosistemas más amenazados del país, porque existe en la zona central de Chile donde se concentra la mayoría de la actividad humana que ha talado, fragmentado y degradado estos bosques.
Cerro San Ignacio
Según la reclamación de la municipalidad, el proyecto tampoco evaluó correctamente los impactos que puede tener esta intervención en la flora y fauna del cerro San Ignacio, donde se pueden ver aves como el cóndor o el águila mora y vegetación nativa como añañucas, guayacanes y grandes cantidades de quiscos.
En este cerro de Quilicura existe una popular ruta de trekking patrimonial donde se pueden conocer restos arqueológicos precolombinos como las piedras tacitas: rocas con cavidades talladas por pueblos originarios para moler semillas y alimentos o para fines rituales.
Según se explica en el escrito, la ladera sur poniente del cerro San Ignacio que será intervenida por el proyecto "forma parte de uno de los cordones precordilleranos de la Cordillera de los Andes", que funciona como "un importante corredor biológico en el que se ubican flora y fauna amenazadas por la instalación de diversos proyectos y el crecimiento de la ciudad, siendo progresivamente relegadas territorialmente para sobrevivir".
Planta fotovoltaica
El proyecto Hugo Lorenzo es una planta de energía solar emplazada en una superficie de 56 hectáreas donde se instalarán más de 44 mil paneles solares, una subestación y obras de transmisión eléctrica, para una vida útil de 30 años.
Desde el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) solicitan rechazar la reclamación y defienden la evaluación ambiental realizada, que determinó que el proyecto no tendría impactos en el bosque nativo de preservación ni en la fauna del cerro, y por lo tanto no debía tomar medidas significativas de resguardo.
Desde la Municipalidad solicitan que se retrotraiga la aprobación del proyecto, lo que no impediría que este se vuelva a evaluar incorporando mayor información sobre su impacto en el bosque y la fauna para tomar medidas de resguardo, o bien modificar su ubicación para no afectar el área de preservación ecológica definida en el PRMS.