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Movilidad sostenible

Ante altos niveles de contaminación: Bicicleta celebra su día y se consolida como medio de transporte limpio

El Día Mundial de la Bicicleta asume la contaminación como un motor clave para afianzar este transporte sustentable frente a la crisis climática.

Por Pablo Oyarzún 3 de junio de 2026 - 17:00

Ya no es una novedad ver a personas transportándose en sus bicicletas, ya sea para dirigirse a sus lugares de trabajo, hacer deporte durante el fin de semana o incluso para realizar entregas de diversos productos. También es posible ver bicicletas eléctricas recorriendo las ciudades. Una apuesta para reducir la contaminación.

Desde 2018, cada 3 de junio se celebra el Día Mundial de la Bicicleta, fecha proclamada por la ONU con el fin de reconocer la importancia, la longevidad y la versatilidad de este vehículo.

Las razones de su elección se centran en tres pilares: la sostenibilidad, que fomenta su uso como un medio de transporte ecológico, limpio y asequible que ayuda a reducir la contaminación, la congestión del tráfico y el impacto en la crisis climática.

Es relevante para la salud física y mental, previniendo enfermedades, mejorando la salud cardiovascular y reduciendo el estrés urbano, así como también fomenta la igualdad y el desarrollo social, permitiendo el acceso a servicios básicos como educación y salud.

Más bicicletas y menos contaminación del aire

Santiago frecuentemente se sitúa entre las principales ciudades y capitales con peor calidad del aire a nivel mundial, alcanzando de manera intermitente el primer, segundo o tercer lugar del ranking internacional. Esto sucede durante el otoño y el invierno, alcanzando niveles de material particulado que superan hasta 13 veces lo sugerido por la Organización Mundial de la Salud.

Hasta ahora, no existe un censo oficial que indique el número total de bicicletas particulares en la ciudad. Sin embargo, en el Gran Santiago se realizan más de 1,5 millones de viajes diarios en bicicleta, representando casi el 8% de los traslados.

Aproximadamente, en la capital la bicicleta evita la emisión de 150 gramos de CO2 equivalente por cada kilómetro recorrido que reemplaza un viaje en auto. A nivel individual, se calcula que un ciclista urbano habitual deja de emitir entre 0,5 y 1,2 toneladas de carbono al año.

En términos de movilidad, la ciudad dispone de una red de casi 500 km de ciclovías, destacando el eje Mapocho 42K.

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Ciclistas en Cerro San Cristóbal

Bicicletas y electromovilidad

Saltando a la movilidad eléctrica, en Santiago no existe un catastro público oficial que indique el número total de bicicletas eléctricas privadas. Sin embargo, en el sistema público operado por Tembici (Bike Itaú), la flota total alcanza las 3.500 bicicletas compartidas (mecánicas y eléctricas) distribuidas en más de 240 estaciones.

Para ahondar en incremento de este medio de transporte limpio, El Desconcierto conversó con Felipe Gutiérrez, gerente general de E-Mobility y director de la Asociación Chilena de Electromovilidad Liviana (ACHIEL), quien asegura que hay datos globales que confirman algo que ven día tras día en el punto de venta: la bicicleta eléctrica dejó de ser un nicho. “El caso de París es el más elocuente, una ciudad que apostó fuerte por infraestructura ciclista y hoy tiene cifras de adopción que hace diez años eran impensables”, complementa.

“En Chile estamos viendo esa misma curva, acelerada por el alza de los combustibles. Moverse en auto cuesta hoy unos $154 por kilómetro, considerando el precio del litro y un rendimiento promedio. Una bicicleta eléctrica recorre alrededor de 60 kilómetros con una carga de $150, lo que equivale a $2,5 por kilómetro, hasta 50 veces menos. Ese número cambió la conversación”, explica Gutiérrez.

También menciona que el perfil del comprador ha cambiado: ya no es solo el deportista o el entusiasta tecnológico, hay personas mayores, familias, gente de logística y delivery.

La bicicleta se convirtió en un indicador de calidad de vida y eso lo respalda la evidencia: una revisión de 87 estudios publicada en Frontiers in Sports and Active Living concluyó que los beneficios del ciclismo van mucho más allá de lo físico, incluyendo reducción del estrés, mejora cognitiva y bienestar social. Cada estudio que midió bienestar social encontró un efecto positivo.

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Bicicleta eléctrica

Perspectiva del consumidor

En bicicletas tradicionales las dudas tienen que ver con el peso, el sistema de cambios, los frenos y las medidas, básicamente que la bicicleta quede cómoda para esa persona. En las eléctricas la pregunta número uno es la autonomía: cuántos kilómetros rinde y en qué condiciones.

Otra duda es cómo se carga. Esto se hace mediante un enchufe normal de 220V y la batería es removible, así que se puede llevar a cargar a cualquier lugar. Después viene la potencia del motor, especialmente cuando el cliente vive en una zona con pendientes o quiere hacer rutas que en bicicleta normal serían demasiado exigentes.

Autonomía y mantenimiento

El mercado ofrece bicicletas con autonomías que van desde los 50 hasta los 120 kilómetros, lo que cubre un universo muy amplio de necesidades. Para uso urbano diario hay modelos enfocados en comodidad y autonomía suficiente para ir y volver del trabajo.

Para delivery y logística la prioridad es la robustez y una batería que aguante una jornada completa. Para montaña y deporte lo que manda es el torque del motor, que suba pendientes en la cordillera con buen desempeño.

“Hay un segmento que está creciendo mucho: las cargo bikes, bicicletas eléctricas diseñadas para llevar niños o carga, que están reemplazando directamente al auto para muchos viajes urbanos. Es un vehículo que ya no le habla solo a un tipo de usuario”, menciona el gerente general de E-Mobility.

En cuanto a la mantención, es muy similar e incluso puede ser menor. Los sistemas de frenos y suspensión son equivalentes a los de una bicicleta convencional. La batería y el motor requieren cierto cuidado para prolongar su vida útil, pero no implican una acción más intensa.

“Lo más interesante es que muchas bicicletas eléctricas urbanas modernas, incluidas las que tenemos en E-Mobility con tecnología ADO, ya reemplazaron la cadena, los piñones y los cambios tradicionales por una correa de carbono con transmisión automática. Esa correa no necesita lubricación, no se ensucia, no vas a llegar a la oficina con la manga marcada de grasa, y tiene una vida útil de entre 30.000 y 40.000 kilómetros. Es una bicicleta pensada para un usuario urbano que no tiene por qué saber de mecánica, solo subirse y pedalear”, concluye Gutiérrez.

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