En el más reciente capítulo del programa Palabras Clave de El Desconcierto, la directora de la Fundación Nodo XXI y militante del Frente Amplio, Camila Miranda, y la cientista política y militante del Partido Socialista, Javiera Arce, plantearon un diagnóstico crítico sobre la situación de la oposición chilena, el legado del expresidente Gabriel Boric y las consecuencias económicas de las primeras medidas del actual gobierno.
El debate partió desde una pregunta concreta: ¿en qué estado quedaron las finanzas públicas tras el gobierno de Boric? Frente a la narrativa de una supuesta "falta de caja", ambas coincidieron en desestimar ese relato. "Las cuentas fiscales están ordenadas, no es que tengamos hoyos fiscales", sostuvo Arce. Al mismo tiempo, reconoció que persisten problemas estructurales que se arrastran desde la pandemia, aunque el país "siguió creciendo cuando nadie crece".
Asimismo, Miranda aseguró que la administración busca colapsar la opinión pública para empujar su programa ante una oposición a la que le hace falta una profunda reflexión sobre su rol y la forma en que puede volver a interpretar las necesidades de la ciudadanía.
El legado de Boric: cambios acumulativos y gestión cuestionada
En cuanto al legado del expresidente, la lectura fue matizada. Para Arce, existe una dificultad para definir ese legado más allá de medidas puntuales. Sin embargo, señaló que los cambios acumulativos son los que mejor explican la trayectoria de la izquierda en Chile: las modificaciones constitucionales que permitieron universalizar políticas de salud, la expansión de la cobertura mediante el Auge —impulsado originalmente por el expresidente Lagos—, y el proceso que derivó en la gratuidad universitaria son ejemplos de transformaciones que se construyeron a lo largo de distintos gobiernos.
Con todo, la cientista política advirtió que esos avances no siempre se tradujeron en una percepción positiva por parte de la ciudadanía. A su juicio y como militante socialista, falta una reflexión más profunda sobre "cuál es el sujeto histórico al que le está hablando el PS", una pregunta que, según dijo, el sector ha eludido sistemáticamente.
Rebaja tributaria de 8 mil millones de dólares
Uno de los ejes centrales del análisis fue la rebaja tributaria corporativa del gobierno actual, que ambas calificaron como contraria a cualquier lógica recaudatoria. En el caso de Miranda, planteó que los costos económicos se trasladarán directamente a las clases populares, mientras que Arce tradujo que la rebaja de impuestos "de ocho mil millones de dólares" equivale a "un ministerio de Salud y la mitad del de Educación".
A juicio de Miranda, esto ocurre mientras el gobierno aspira —desde lo que llamó "el plano onírico"— a que las inversiones extranjeras lleguen en un contexto de guerra comercial global y alta incertidumbre.
En ese marco, Arce trazó un paralelo explícito entre esta iniciativa y el denominado big beautiful bill de Donald Trump en Estados Unidos, así como con la ley ómnibus de Javier Milei en Argentina. "Es lo mismo", señaló, al referirse a la estrategia de empaquetar materias diversas en un solo proyecto de ley para fragmentar a la oposición y dificultar el rechazo. La lógica, explicó, es conocida: "dividiendo a la oposición logra pasar la legislación".
La eliminación del MEPCO y el costo de los combustibles
Otro punto que generó especial preocupación fue la posibilidad de eliminar el MEPCO, el Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles.
Arce fue directa al calificar esa medida de "suicidio" en términos políticos porque implicaría un alza inmediata en el valor del petróleo con efectos en cadena sobre el transporte y los alimentos: "te sube el petróleo y te sube la comida del transporte, o sea, es todo, y eso afecta directamente a todo el mundo". Para la cientista política, este tipo de decisiones tiene consecuencias materiales concretas sobre la vida de la clase trabajadora que no pueden reducirse a un debate cultural.
En la misma línea, cuestionó la ausencia de una política seria frente al cambio climático y la adaptación de ciudades, mencionando los incendios del verano y las inundaciones del invierno como evidencias de una urgencia que el debate político no está recogiendo especialmente en materia medioambiental.
Autocrítica pendiente y crisis de representación en la izquierda
Frente a la pregunta sobre si existe espacio para la autocrítica en la oposición, el diagnóstico fue severo. Arce describió una izquierda que, tras perder las elecciones, optó por la "autocomplacencia" en lugar de la reflexión. El Partido Socialista, dijo, ha perdido votación sistemáticamente en comunas urbanas y populosas, quedando relegado a "comunas chiquititas", lo que revela una desconexión profunda con el electorado que históricamente fue su base.
A esto se sumó una crítica sobre el problema de clase al interior de los partidos: "la mayoría de nuestros dirigentes, desde los tonos de piel hasta los colegios donde estudiaron, no viene de la clase trabajadora", señaló. Esa brecha, a su juicio, genera una falta de cohesión interna y una dificultad real para entender los problemas cotidianos de la ciudadanía.
Por su parte, la directora de Nodo XXI comentó que la compleja situación del progresismo se puede analizar desde dos perspectivas, siendo una de ellas la imposibilidad de construir una lista unificada en el contexto de las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias además de la pérdida de escaños necesarios y estratégicos en el Congreso que hubieran permitido enfrentar de manera coordinada las iniciativas de la extrema derecha.
Estrategia para los próximos cuatro años: dividir tareas y focalizar
Ante el escenario de una oposición debilitada, con la mayoría de las comisiones del Parlamento en manos del oficialismo, las especialistas propusieron una hoja de ruta concreta: dividir las tareas entre los cuadros disponibles —economistas, politólogos, abogados y parlamentarios— para enfocarse en los temas de mayor impacto, mientras apelaron a concentrar los esfuerzos en la rebaja impositiva a los más ricos, el precio de los combustibles y los efectos sobre la política social.
En esa lógica, también se abordó el debate en torno al CAE: Arce criticó que el gobierno anterior no pudo cumplir la promesa de condonación y planteó una salida más realista, orientada a los ingresos. En esa línea, quienes ganan el sueldo mínimo y estudiaron con ese crédito no deberían pagar, dijo, mientras que quienes tienen mayores ingresos sí deben asumir su deuda.
El programa cerró con una advertencia sobre los efectos de los gobiernos de derecha radical en la región con Brasil bajo Jair Bolsonaro como ejemplo: "la población terminó con hambre", dijo Arce, recordando que el país había salido del mapa del hambre antes de ese gobierno. "Los impactos de este tipo de gobierno son tremendamente significativos en la democracia. Recuperarse de esto ha sido muy complejo", concluyó.