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Entrevista

Laura Mlynarz, presidenta FECh: "El rol de la ministra de Educación es completamente insuficiente y sumiso frente a Hacienda"

A dos semanas de asumir la FECh, Laura Mlynarz convoca a paralización estudiantil el 3 de junio y acusa al gobierno de Kast de intentar "desmantelar la educación pública".

Por Matias Rojas 1 de junio de 2026 - 08:54

Cuando el 12 de mayo la FECh logró un 49% de participación —el nivel más alto desde 2011— y eligió a Laura Mlynarz con el 60% de los votos, el movimiento estudiantil universitario dio una muestra de vitalidad tras una época de letargo. Después de dos años sin mesa directiva por falta de quórum, la nueva presidenta encabeza la lista "Conectemos la Chile", vinculada al Partido Comunista y al Frente Amplio, y llega a la conducción de la federación más antigua de América Latina con tres frentes abiertos: la crisis de salud mental en las aulas, los recortes del gobierno Kast a la educación pública y la necesidad de reconstruir un movimiento estudiantil que vuelva a ser interlocutor válido para el país. En entrevista con El Desconcierto, la estudiante de Ingeniería Civil Hidráulica aborda el regreso de la FECh, las movilizaciones que vienen y su lectura del momento político.

El regreso de la FECh

—La FECh estuvo dos años sin mesa directiva. En 2024, uno de sus momentos más bajos, solo votó el 9% del padrón. ¿Cómo explicas el cambio de rumbo en esta elección?

Estamos muy contentos por el hito histórico que significó esta elección. Un 49% del padrón votando, más de 18.000 estudiantes: desde hace 15 años que no había un quórum tan alto. Eso genera también un sentido de responsabilidad muy alto.

En cuanto a las razones del cambio, creemos que en los últimos dos años hubo un proceso de acumulación de fuerza organizativa dentro de la universidad: un aumento exponencial de centros de estudiantes, más presencia en todos los campus, secretarías muy activas en deportes, trabajo voluntario y cultura. El diagnóstico no es que no existía organización estudiantil y que ahora va a empezar a existir. Había una crisis de representación, pero no de organización. Ha sido un proceso lento pero acumulativo.

—¿Por qué crees que se produjo esa crisis de representación?

La Universidad de Chile no es ajena al contexto nacional. Procesos como la pandemia o los dos procesos constitucionales generaron un distanciamiento entre los espacios de representación y la ciudadanía. Pero también hay otra causa: cuando se ponen en tela de juicio derechos sociales tan relevantes para los estudiantes y las familias chilenas, los espacios comunitarios ofrecen al menos una manera de sostenerse a través de un tejido social. Eso también moviliza.

Una nueva generación

—Tu lista reúne militantes del PC, del Frente Amplio e independientes, y tú misma llegaste a la presidencia por el Centro Deportivo y el fútbol femenino, no por la ruta clásica del centro de estudiantes. ¿Qué dice eso del movimiento estudiantil de hoy, y cómo lo lees frente a los que te antecedieron en la organización estudiantil?

Es positivo que quienes integramos la lista hayamos construido experiencia en espacios que, bajo la ausencia de una federación, permitieron sostener el tejido social y la expresión de los estudiantes. Yo fui presidenta del Centro Deportivo y lo levantamos de un momento de baja. Dos compañeras eran parte de la Secretaría de Trabajo Voluntario. Otras dos eran voceras de la Secretaría de Género y Sexualidad. Un compañero era vocero de Medio Ambiente y gran dirigente de pueblos originarios. No es casualidad.

Cuando hablamos del 2011 y del 2006, nosotros decimos: somos los estudiantes de 2026 y 2027. Tenemos mucho aprendizaje de esos años, pero la caracterización que le queramos dar y la agenda que levantemos va a ser propia de nuestra generación. Hay una crisis de salud mental que en esos años no era tan patente. Hay un gobierno que ataca la educación pública con una contundencia diferente. No venimos a reproducir el pasado.

Cuando hablamos del 2011 y del 2006, nosotros decimos: somos los estudiantes de 2026 y 2027. Tenemos mucho aprendizaje de esos años, pero la caracterización que le queramos dar y la agenda que levantemos va a ser propia de nuestra generación.
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Kast, Hacienda y la ministra que no aparece

—Has señalado que la política educacional del gobierno no la conduce el Ministerio de Educación, sino Hacienda. ¿Qué es lo que más está en riesgo con esta administración?

Lo que plantea este gobierno en materia educativa no es una agenda: son políticas disgregadas. Y no las plantea la ministra de Educación —de hecho, no la hemos visto mucho—, sino el Ministerio de Hacienda. Eso significa dejar de entender la educación como un derecho y entenderla como un bien de mercado.

El rol que ha tenido la ministra nos parece completamente insuficiente, y también sumiso frente a Hacienda, que es quien al final conduce el gobierno. Hay además una incongruencia tremenda: las "victorias" de este gobierno terminan siendo cuando retroceden en sus propias políticas. Dicen "vamos a recortar un 3% del gasto fiscal en cada ministerio" y lo celebran cuando recortan solo un 2,5%. Parece que al presidente le gusta más hablar de figuras literarias que de una agenda de urgencia.

—¿Cómo ves específicamente las Escuelas Protegidas y la detención del traspaso de los SLEP?

Quiero partir de una premisa: este gobierno no entiende la educación como un derecho, la entiende como una mercancía. Eso significa no comprender que la educación fomenta el desarrollo de la sociedad, el progreso del país, la reinserción y la igualdad. Lo más lamentable no es que no se priorice la educación pública: es que se está desmantelando. Y eso incluye no comprender el rol que cumplen los liceos, las escuelas rurales, las escuelas en cada comuna.

El proyecto Escuelas Protegidas es un ejemplo de no entender que las soluciones deben incluir a toda la comunidad educativa. No incluir a los apoderados, sobrecargar a los docentes y criminalizar a los estudiantes en vez de dar una solución comunitaria: eso demuestra que no comprenden el rol histórico que ha tenido la educación pública en Chile.

—El presidente Kast dijo en Puerto Montt que invertir en investigación científica solo produce "libros preciosos" que no generan empleo. ¿Cómo lo recibieron en la universidad?

Es un nivel de ignorancia que nos sorprendió. Yo estudio en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, y fue algo que se conversó en los patios, en las salas, con gente de derecha, de izquierda, de todos lados. La investigación científica genera desarrollo, genera inversión, genera empleo. Eso lo demuestra cualquier evidencia disponible.

Este gobierno no entiende la educación como un derecho, la entiende como una mercancía. Eso significa no comprender que la educación fomenta el desarrollo de la sociedad, el progreso del país, la reinserción y la igualdad. Lo más lamentable no es que no se priorice la educación pública: es que se está desmantelando. Este gobierno no entiende la educación como un derecho, la entiende como una mercancía. Eso significa no comprender que la educación fomenta el desarrollo de la sociedad, el progreso del país, la reinserción y la igualdad. Lo más lamentable no es que no se priorice la educación pública: es que se está desmantelando.




Salud mental: una crisis que no es solo universitaria

—El campus Juan González Millas está en paro gran parte de las demandas tienen que ver con salud mental. ¿Qué está pasando con los jóvenes?

Las universidades no son un servicio que entrega educación y te vas a casa con un diploma. Son espacios integrales de desarrollo. Hay un nivel de sobrecarga académica altísimo y condiciones muy desiguales según la facultad o la institución. Eso contribuye a la crisis. Pero sus causas son también estructurales y nacionales.

Este gobierno ya no solo nos hace preocuparnos del futuro: nos hace preocuparnos también del presente. El alza del combustible significa un aumento en el costo de vida que no se refleja en ningún aumento de sueldos ni de beneficios. Las micros están llenas y pasan con menos frecuencia. El sistema de salud va a enfrentar una crisis de financiamiento gigante. Y cuando encima se plantean recortes en la gratuidad o en la BAES, es lógico que eso agrave todo lo demás. Ahí los espacios de representación y articulación juegan un rol muy estratégico: como redes de apoyo y de construcción de un tejido social que permita hacerle frente.

Movilización y hoja de ruta

—Convocaron a paralización el 3 de junio. ¿Es un hito puntual o el inicio de movilización más larga?

Queremos que sea un proceso acumulativo. Cuando las comunidades están dispuestas a discutir, a planificar, a organizarse, eso es positivo para la democracia. La paralización fue ratificada en el Pleno FECh sin ningún voto en contra. La CUT se va a sumar, los secundarios también, y otras organizaciones ya nos han llamado para adherirse.

Hacemos un llamado frente a un gobierno que en tres meses dejó más que claro que gobierna para el 1% más rico del país. La megarreforma significa recortes en educación, en salud, retrocesos en programas que beneficiaban derechos sociales, y una afectación grave al Fondo Común Municipal: que los municipios más pobres del país se queden sin recursos para sustentar la educación y la salud de sus comunidades. Por eso llamamos al Senado a no avanzar en esta reforma ni en Escuelas Protegidas. No es un capricho: es defender los derechos sociales de nuestras familias.

—¿Cuáles esperas que sean los tres ejes concretos de tu gestión?

El primero es el bienestar estudiantil, con la salud mental como prioridad. Queremos entregar herramientas a los actores estratégicos de la comunidad —centros de estudiantes, espacios de representación— para que puedan contener situaciones complejas sin que eso los desborde.

El segundo es la participación estudiantil, entendiendo que venimos de espacios no convencionales y que eso es una fortaleza para llegar a más estudiantes.

El tercero es volver a levantar a la FECh como interlocutor válido: primero para los propios estudiantes, luego para las autoridades universitarias —el año pasado se negociaron alzas de aranceles sin ninguna contraparte estudiantil, algo que no puede volver a ocurrir— y también para el país. Este año la FECh cumple 120 años. Es la federación estudiantil más antigua de América Latina y tiene un rol histórico que debemos hacer valer. No puede ser que los estudiantes no tengamos voz en la discusión nacional.

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