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Guerra en Irán: por qué el tiempo juega en contra de Donald Trump y a favor de Teherán

Los analistas Fernando Estenssoro y Gilberto Aranda analizan el conflicto entre EEUU e Irán, la fractura interna en el movimiento MAGA, el bloqueo del Estrecho de Ormuz y el fin de la hegemonía del petrodólar en medio del auge del yuan en el Golfo Pérsico.

Por Natalia Riquelme Campos 12 de abril de 2026 - 06:00
Embed - ADVIERTEN: Trump se metió en un atolladero y el tiempo corre a favor de Irán | #ZonaDeInfluencia

Las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre "eliminar una civilización" completa no han podido doblegar a Irán, que mantiene su capacidad de respuesta militar desde el inicio de los bombardeos a finales de febrero y después del alto al fuego por dos semanas anunciado esta semana.

Así lo evaluaron el profesor del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), Fernando Estenssoro, y el analista y académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, en un nuevo capítulo del programa de análisis de la actualidad y contingencia internacional de El Desconcierto: Zona de Influencia.

En esta nueva publicación, el panel conformado por ambos expertos abordó el estado actual del conflicto, las fracturas internas que esto provocó en Washington y sus implicancias para el orden mundial que rápidamente avanza hacia el comienzo de otra era en la historia de la humanidad con la instalación de un neoimperialismo depredador de recursos naturales por parte de las potencias mundiales.

Para Estenssoro, el discurso del mandatario estadounidense es una señal de debilidad antes que de poderío. "Donald Trump está planteando ultimátum, después se arrepiente y después nuevamente ultimátum, y lo que yo creo es que cada vez está más exasperado y quizás más desesperado", sostuvo.

A su juicio, la apuesta inicial de Trump era que el conflicto sería breve y que los ataques provocarían protestas internas en Irán o la rendición del gobierno iraní. Sin embargo, ocurrió lo contrario. "En la medida que pasa el tiempo, el tiempo corre a favor de Irán", advirtió.

La renuncia de Joe Kent y las fisuras en el MAGA

Una de las señales más nítidas del desgaste interno y las consecuencias políticas que ha traído la guerra fue la renuncia, el 17 de marzo de 2026, de Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos. Kent, figura del movimiento MAGA desde el primer gobierno republicano, dejó el cargo al declarar que Irán "no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación".

Estenssoro subrayó que este hecho no es menor: "él había avisado que Irán no era una amenaza inmediata, no había razón para atacarlo o para terminar con el proceso de búsqueda de una solución diplomática". La salida de Kent, según el analista, refleja que la guerra en Irán no solo enfrenta la oposición demócrata, sino que genera "una enorme discusión al interior del propio gobierno de Donald Trump".

En esa misma línea, Aranda señaló que el origen del conflicto responde más a un cálculo político errado que a razones estratégicas. "Estamos hablando de un presidente que se engolosinó con lo que pasó en Venezuela, con un presidente que pensó que el experimento podía replicarse en otro lugar, y que podía ser suficiente una decapitación del régimen para encontrar reemplazantes", planteó. Esa apuesta, afirmó, no funcionó.

El Estrecho de Ormuz y el desafío al petrodólar

Un factor central en la escalada es el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 30% del petróleo mundial. Aranda recordó que Irán había advertido esta medida en múltiples ocasiones: "Lo dijo en 2018, en 2019, en 2021, en 2024, a principios de 2026". Para él, el cierre del paso no fue una sorpresa para quienes siguieran el conflicto con regularidad: lo que sí sorprendió fue que los aliados occidentales de Washington no respaldaran la estrategia estadounidense con la contundencia esperada.

El bloqueo tiene además una dimensión financiera que ambos analistas destacaron. Estenssoro explicó que Irán ha anunciado que cualquier peaje para transitar el estrecho no se cobrará en dólares, sino en yuanes chinos. "Al cobrarlo en yuanes, está sacando a Estados Unidos de esa ecuación y está poniendo a China", afirmó.

Esta medida erosiona el sistema del petrodólar que Estados Unidos instaló tras la crisis del petróleo de 1973, cuando acordó con los países del Golfo que el crudo se negociaría internacionalmente en dólares. "Lo que están diciendo es que el dólar empieza a perder esa categoría absoluta de ser la única moneda en la cual se transa el comercio internacional", sostuvo.

China, Rusia y el orden multipolar en disputa

En cuanto al rol de las grandes potencias, Aranda precisó que Rusia y China no participan directamente del conflicto, pero sí tienen intereses concretos y han prestado apoyo en inteligencia. "Rusia y China son potencias que, a través de radares y satélites, han cooperado con Irán para lograr esta defensa", señaló. El académico de la Universidad de Chile agregó que eso ha permitido a fuerzas iraníes incluso derribar aviones F-15 estadounidenses, lo que revela que el dominio aéreo de Estados Unidos "no es completo".

Tanto Aranda como Estenssoro coinciden en que el conflicto tiene lecturas que van más allá de Medio Oriente. Estenssoro planteó que Estados Unidos "ya está en la fase final de su proceso de declinación hegemónica", y que el resultado del conflicto en Irán puede constituir "un giro histórico".

Según su análisis, si el país norteamericano no logra derrotar militarmente a Irán, quedará en evidencia que su principal herramienta —la fuerza militar— ya no garantiza la sumisión de países más pequeños. Para el académico de la USACH, el paralelo histórico es claro: la transición de la hegemonía británica a la estadounidense en el siglo XX requirió dos guerras mundiales. "Esto nunca es pacífico", advirtió.

Sin salida diplomática a la vista

Por ahora, los intentos de mediación no han prosperado. Aranda detalló que Turquía y Egipto actuaron como puentes en una primera etapa, pero que el rol mediador se ha trasladado a Pakistán en un contexto donde "a la vez que se intenta hablar, se sigue bombardeando". Las condiciones de ambas partes permanecen incompatibles: Washington exige que Irán acepte negociar en sus términos, mientras Teherán exige la retirada estadounidense del Golfo Pérsico y una compensación por los bombardeos.

Frente a ese escenario, Estenssoro fue categórico: "hoy día, la carta de solución la tiene Irán, no Estados Unidos". Para Aranda, la única salida que Trump podría intentar es la de "llevarse algún símbolo que pueda hacer aparecer como victoria", como lo haría —según su analogía— un escapista al estilo de Houdini. Pero ninguno de los dos analistas vislumbra una solución próxima. "No veo que Irán se vaya a rendir", cerró Estenssoro.

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