En la misma casa desde la que durante años respondió a periodistas como vocero de La Moneda, Francisco Vidal recibe a El Desconcierto. Exministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno de Ricardo Lagos, exministro de Defensa de Michelle Bachelet, académico y militante del Partido por la Democracia (PPD), Vidal conduce hoy el programa " Ciudadanos a Pie" en UChile TV, un espacio de análisis histórico y político que ya proyecta su segunda temporada.
Francisco Vidal por Ley Miscelánea: "El costo para el fisco de este paquetito son 4.500 millones de dólares"
Francisco Vidal analizó la reforma tributaria del gobierno de Kast y la crisis estructural del sindicalismo chileno: "'La champaña circula en la Sofofa (...) porque les están regalando 2.000 millones de dólares al empresariado", sentenció.
En esta conversación el ex vocero de Gobierno aborda la reforma tributaria del gobierno de José Antonio Kast, el declive histórico del sindicalismo, la derrota electoral de la izquierda en las comunas populares y las turbulencias internas de un gabinete que lleva apenas dos meses en ejercicio.
La reforma tributaria de Kast: cuánto cuesta y quién paga
- ¿En qué consiste la reforma tributaria del gobierno de Kast?
Las grandes empresas pagan el 27% de impuesto como empresa. Si a mí me va bien como dueño, pago además hasta el 40% de global complementario como persona natural. Pero no pago el 40% real: el 27% ya pagado como empresa opera como crédito, por lo que en la práctica pago solo el 13% adicional. Eso es el sistema integrado.
Cuando Bachelet logró la desintegración parcial, modificó ese esquema. Lo que quiere el gobierno de Kast es volver al sistema anterior: que lo que paga la empresa sea completamente crédito para el pago personal. Solo esa medida le cuesta al fisco 800 millones de dólares al año.
- ¿Y cuál es el costo total de la reforma?
Son 2.000 millones de dólares por la rebaja tributaria principal, 800 por la reintegración del sistema, 200 por la modificación a las contribuciones y 20 por la eliminación del impuesto a la ganancia de capital. El costo para el fisco de este paquetito son 4.500 millones de dólares. Y aun así las proyecciones de crecimiento van a la baja.
- ¿Puede explicar el tema de las contribuciones, que es el más difícil de entender?
En Chile hay 1.500.000 personas mayores de 65 años. De ellas, 1.100.000 ya están exentas porque viven en casas tasadas en 56 millones de pesos o menos. Quedan 400.000. De esas, Bachelet y Piñera aprobaron juntos una ley: si ese hombre o mujer mayor de 65 tiene ingresos inferiores a un millón de pesos mensual, no paga contribuciones; si tiene entre uno y dos millones, paga la mitad. 200.000 personas se benefician de ese mecanismo. Yo soy una de ellas.
Mi casa tiene una contribución anual de un millón de pesos. Cumplo los requisitos: estoy exonerado. Pero los 650 mil pesos que iban a la Municipalidad de Puente Alto, ¿quién los reemplaza? Los impuestos generales. Y la mitad de los impuestos en Chile es el IVA. En consecuencia, es posible que una pobladora de Bajos de Mena, al comprar el kilo de pan pagando el 19%, esté financiando el regalo que le hacen a alguien como yo. Eso es indecente.
La cifra lo grafica mejor: en Las Condes, el 92% de las viviendas paga contribuciones; en Lo Espejo, el 3%; en Renca, el 9%. ¿Quién se beneficia de la ampliación de esa exoneración?
- ¿Y el impuesto a las ganancias de capital?
Hoy, si compro una acción a 100 y la vendo a 150, pago el 10% sobre los 50 pesos de ganancia. Este gobierno quiere eliminar ese impuesto. Nada de pago. Y eso explica que la champaña circule en la Sofofa, en la SNA, que los empresarios andan fascinados. Las juntas de accionistas de los grupos Angelini y Luksic están entusiasmadas porque van en la dirección correcta. Era de esperar: les están regalando 2.000 millones de dólares.
- ¿Cuál es el argumento del gobierno?
Que eso va a generar inversión y crecimiento. Es el dogma neoliberal: la inversión generará empleo, el empleo generará bienestar. Pero la evidencia en Chile —no en otro país, en Chile— dice lo contrario. El economista de la UC Aristides Torche midió la pobreza en 1970: era el 20%. Pinochet creó la Casen en 1987. Primera medición: 45% de pobreza, con crecimiento económico. El promedio del crecimiento bajo la dictadura fue de 2,9% anual. Cuando Pinochet le entregó la banda a Aylwin, el 11 de marzo de 1990, los chilenos bajo la línea de la pobreza llegaban al 38,6%, según la propia encuesta del régimen. Casi duplicaron la pobreza con crecimiento. ¿Por qué insistir en algo que la evidencia histórica desmiente? Porque es ideológico. Es fundamentalismo ideológico.
El sindicalismo frente al acorazado empresarial
- Usted ha dicho que la gran empresa en Chile factura el 88% de lo que se vende en el país. ¿Cuál es la relevancia de eso para entender la desigualdad?
Las grandes empresas —unas 14.000, que representan el 2% del total de empresas— facturan el 88% de todo lo que se vende en Chile y emplean formalmente alrededor del 40-42% del trabajo formal. Hay un mito instalado sobre la preponderancia de la pequeña empresa (a nivel laboral), pero los datos objetivos muestran que la gran empresa es determinante. Por eso es tan importante lo que ocurre con ella: sus sindicatos, sus condiciones laborales, sus tributos. Por eso la negociación ramal, que existió en Chile antes del 73 y que hoy existe en Alemania, España y Uruguay, es tan relevante. Al empresariado chileno le genera una alergia total.
- ¿Qué es la negociación ramal y por qué importa tanto?
En el sector bancario, por ejemplo, significaría que una vez al año se sientan las federaciones de trabajadores bancarios, la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras y el Director del Trabajo, y se determina un piso salarial para todo el sector. No impide que después se negocie individualmente en cada empresa, pero establece un mínimo. En Chile había un ejemplo histórico notable: la Confederación de Trabajadores de la Construcción logró un tarifado nacional, de manera que el que clavaba un clavo en Arica ganaba lo mismo que el que lo hacía en Punta Arenas. Eso protege al trabajador de que le vendan gato por liebre. La derecha empresarial aborrece ese modelo porque equilibra la correlación de fuerzas.
- ¿Cómo se explica entonces la debilidad sindical actual?
En Chile, los trabajadores que negocian colectivamente son el 8%. En Alemania, el 56%. Una de las causas es el diseño del Plan Laboral de José Piñera: permitió que junto al sindicato existiera un grupo negociador, que se forma solo para la negociación colectiva. ¿Qué ocurrió? El empleador le ofrece más al grupo negociador. El próximo año, el trabajador que está en el sindicato, que paga la cuota, que va a las asambleas, dice: me paso al grupo negociador. No pago cuota, no marcho, no participo. Así se vacía el sindicato desde adentro.
Bachelet lo corrigió en parte: determinó que lo que obtenga el sindicato no puede ser extendido automáticamente por el empleador al grupo negociador sin el acuerdo del sindicato. Pero el daño estructural persiste. Antes del 73, la sindicalización llegaba al 34%. El año 72, la CUT realizó una elección universal: un trabajador, un voto. Votaron 600.000 personas. Hace cerca de un año, en la misma instancia, votaron 30.000. Eso habla solo.
- ¿Y cómo se refleja eso en los ingresos?
El sueldo promedio en Chile es hoy de 895 mil pesos, pero la mediana —que es la cifra que realmente importa— es de 611 mil. De los diez millones de trabajadores, cinco millones tienen un ingreso mensual inferior a 611 mil pesos. Con eso no se vive. Y la correlación de fuerza en el mercado del trabajo es la que determina esas condiciones: mientras más débil es el factor trabajo, más fuerte es el capital. Es una verdad irreductible.
Los datos que los grandes medios no cuentan
- Hay un contraste entre el relato mediático sobre la economía durante el gobierno de Boric y los datos reales...
Todo el día los grandes medios dijeron que la economía se caía. Pero veamos los números. Las 500 empresas privadas más grandes de Chile obtuvieron utilidades de 28.000 millones de dólares el último año de Boric. El presupuesto de la nación son 90.000 millones: prácticamente un tercio. Y esas empresas crecieron un 28% respecto al año anterior de Boric, aquel en que supuestamente la economía "estaba destruida".
La bolsa rompió récords. La inversión extranjera rompió récords. Las exportaciones alcanzaron 107.000 millones de dólares: un hito histórico. Los montos de proyectos aprobados en evaluación de impacto ambiental en 2025 nunca habían sido tan altos. Entonces tampoco es como una crisis de permisos.
Cuando se le pregunta por qué los medios no lo cuentan así, la respuesta es evidente: cuando uno tiene un medio y es su dueño, tiene intereses y una mirada sobre el país. La línea editorial tiene que ver con el dueño.
La derrota de la izquierda: el miedo y las comunas populares
- ¿Cómo explica el resultado electoral que llevó a Kast a La Moneda?
La derrota fue apabullante. Pero lo interesante es dónde ocurrió. ¿Cambió el voto en Vitacura entre Boric-Kast de hace cuatro años y Jara-Kast de este año? Nada: 86% para la derecha. ¿Cambió en Ñuñoa? Tampoco. ¿Dónde cambió? En Puente Alto. Boric sacó el 70% en Puente Alto hace cuatro años; Kast, el 30%. Esta vez: Jara 53%, Kast 47%. Lo mismo en La Pintana, en Cerro Navia, en Renca, en Conchalí, en El Bosque, en Pudahuel. En la comuna más grande de Chile, una de las más pobres, la izquierda perdió 17 puntos. Ahí se perdió la elección.
- ¿Y por qué ese desplazamiento?
La campaña de la derecha, con los republicanos particularmente, entendió algo que a la izquierda le cuesta mucho asimilar: al pobre y a la clase media le importan el Fonasa, el salario mínimo, las pensiones. Pero hay algo previo a todo eso: que no tenga miedo para llegar a su casa.
Tengo casos concretos. A una candidata del Frente Amplio que recorrió Lo Hermida, una pobladora le dijo: "Señorita, no me venga con nada. Mi problema es que no puedo ir a ver a mi comadre después de las 7 de la tarde, y vive a una cuadra de mi casa". Si esa ciudadana escucha en la radio a un candidato que promete un carabinero de punto fijo en su sector, vota por él. Sin más análisis.
El gobierno de Kast: segundo piso, vocería y el caso Poduje
- ¿Cuál es el problema político central del gobierno de Kast en sus primeros dos meses?
El debate de fondo no está resuelto: ¿quién manda? ¿El comité político o el segundo piso? Cuando yo estuve en La Moneda con Lagos y con Bachelet, el comité político lo integraban los militantes de los partidos que apoyaban al gobierno. Pero este gabinete de 25 ministros tiene solo dos militantes republicanos: el de Obras Públicas y el de Desarrollo Social. Hay uno de RN, García Ruminot, y uno de la UDI, Alvarado. El corazón político del gobierno no está en ese comité: está en el segundo piso, con personas de confianza personal.
Cuando Kast le dijo públicamente a los del segundo piso "arreglen esto", metió una bomba. Si el presidente del PPD en nuestra época le hubiera dicho en la prensa a los asesores presidenciales "oye, arregla el asunto", los ministros hubieran quedado desestimados. Es lo que pasó.
- ¿Y la ministra vocera, Mara Sedini?
No tiene ninguna culpa, según ella misma. Y eso es muy injusto. Ella no tiene carrete político. Se enfrenta a 10, 15, 20 periodistas del área política, a parlamentarios, a dirigentes de partidos. Su vínculo con la política fue pertenecer a una fundación de pensamiento y ser panelista en un programa de debate. ¿Cómo le puedes pedir a alguien de 40 años, sin experiencia en los códigos políticos de La Moneda, que maneje una vocería de gobierno en un contexto de estrechez fiscal y conflictos internos? Es imposible.
La pregunta que ninguna vocera de este gobierno puede responder cómodamente es: ¿cómo el gobierno simultáneamente le recorta mil millones de dólares al presupuesto de salud y educación, y en paralelo le devuelve 2.000 millones de dólares al 1% más rico?
- ¿Y la disputa entre el ministro de Vivienda, Iván Poduje, y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz?
Poduje es un personaje en sí mismo. Como tiene adhesión ciudadana y le está yendo bien en las encuestas, cuesta desvincularlo. Pero lo que hizo en Radio Infinita —decir que su único jefe es el presidente Kast y que Quiroz es "un ministro más entre muchos"— si lo hubiera hecho en el gobierno de Lagos, lo echan de inmediato. Aquí el presidente le está dando su respaldo.
El principio básico es al revés: los ministros tienen que defender al presidente, no el presidente a los ministros.
Los medios y la línea editorial
- ¿Cómo explica el rol de los grandes medios frente a la evidencia económica que usted describe?
Le explico a mis estudiantes la línea editorial de los medios de una forma muy directa: ¿qué diarios salieron en Chile el 12 de septiembre? El Mercurio, La Tercera y La Segunda. ¿Cuáles no salieron? El Siglo y el Puro Chile. ¿Se quedaron dormidos los periodistas? No. ¿Qué radios siguieron operando? La Agricultura y la Minería. ¿Cuáles fueron bombardeadas? La Portales, la Magallanes y la Corporación. El piloto no se equivocó de objetivo. Había una intención.
Cuando uno es dueño de un medio, tiene intereses y una mirada sobre el país. La línea editorial tiene que ver con el dueño. Al que no le gusta, se va. Nosotros en El Desconcierto somos transparentes con eso: tenemos una línea editorial muy ligada al medioambiente, al bien común. Por eso nos preocupa la permisología ambiental. Lo que está haciendo este gobierno no es proponer mejoras a la burocracia: es pasar una motosierra y poner en peligro humedales y ecosistemas que tomaron siglos en formarse.
Pueden ver la entrevista completa en esta nota o en el canal de Youtube de El Desconcierto