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Entrevista

Directora de Cultura de Chillán a Undurraga por recortes: "Los voy a pelear en buenos términos, pero quiero que me escuchen"

El Viaje al Teatro lleva cuatro años conectando Chillán con las 21 comunas de Ñuble. Un proceso de ida y vuelta que los recortes del gobierno de Kast en Culturas podrían poner en vilo.

Por Matias Rojas 27 de mayo de 2026 - 09:35

Llegan en bus desde Cobquecura o San Fabián —comunas que en invierno quedan aisladas por caminos de curva cerrada—, y cuando arriban al Teatro Municipal de Chillán los sientan en primera fila. Antes de que empiece la obra, el presentador los saluda como invitados especiales. “Se viene abajo el teatro de alegría”, asegura Virna Veas, directora Ejecutiva de la Corporación Cultural Municipal de la comuna.

El Teatro Municipal de Chillán permaneció en obra gruesa durante 70 años tras el terremoto de 1939. Reabrió en 2016 con dos generaciones que habían crecido sin él. Desde 2021, Veas —periodista, magíster en Comunicación Estratégica— se propuso revertir esa deuda al asumir como directora ejecutiva de la Corporación Cultural Municipal: abrir el teatro a todas las disciplinas artísticas, llegar a las 21 comunas de Ñuble y diversificar el financiamiento. El resultado fue el programa “Viaje al Teatro” y un modelo de descentralización cultural que entre octubre de 2025 y abril de 2026 benefició a más de 12.000 personas de forma gratuita.

En 2025, el gobierno de Gabriel Boric le otorgó a la corporación su primer aporte directo de la DIPRES: 309 millones de pesos para celebrar el décimo aniversario de la reinauguración. “Estábamos locos de felicidad”, recuerda Veas. “Eso se instaura y después nadie lo puede borrar.” La alegría duró poco. El gobierno de José Antonio Kast aplicó un recorte del 3% a la segunda cuota —nueve millones de pesos— sin consulta previa, cuando la programación ya estaba comprometida. Veas anuncia que pedirá una audiencia con el ministro Francisco Undurraga. “No sé si me va a recibir después de esta entrevista”, dice. Y luego aclara: “Los voy a pelear en buenos términos, pero quiero que me escuchen.”

El Viaje al Teatro

—¿Cómo definiría el programa “Viaje al Teatro”?

Tenemos distintos programas, pero el Viaje al Teatro es el que mejor nos representa. Cuando ves el video del cierre y ves esas caritas llenas de ilusión —esa abuela que viene con su nieto y que después se saca fotos con la princesa del musical—, eso te da la energía para seguir, para golpear puertas. El Viaje al Teatro no lo vamos a terminar.

—¿Cómo han enfrentado el desafío geográfico de llegar a las 21 comunas de Ñuble?

Te doy un ejemplo concreto: si el tiempo va a estar malo el próximo domingo, no pueden venir las comunas más alejadas —Cobquecura y San Fabián— porque el camino es muy peligroso con lluvia, tiene muchas curvas y puede ser de hora y media a dos horas de viaje. Hasta eso tenemos que coordinar.

Si hay alguna actividad un domingo, tratamos de que sea a las cinco de la tarde, para que vengan tranquilamente, puedan disfrutar de la obra y retornen llegando a sus casas a las ocho o nueve de la noche. Todo lo bueno de un proyecto descentralizador se puede derrumbar si hay un accidente.

Llevamos cuatro años haciéndolo y ya generamos esta audiencia. Al principio nos costaba invitarlos —llegaba el bus y la gente no llegaba porque no entendía qué viaje era ese. Hoy el impacto lo buscamos en las 21 comunas: o nosotros viajamos hacia ellas o ellas vienen al teatro.

Viaje en tren

—¿Cómo deciden cuándo ir a las comunas y cuándo facilitar el transporte hacia Chillán?

Cuando es el viaje al teatro, todas vienen, sin excepción. Cuando nosotros tenemos que salir depende de la vinculación con el encargado de Cultura de la comuna. Ellos nos van guiando según la necesidad local.

Si tenemos en convocatoria cinco obras de teatro y cinco grupos musicales, hacemos el match con el encargado comunal, que nos dice qué requieren. Y hay que considerar que son comunas rurales que muchas veces no tienen un gimnasio, un colegio ni ningún espacio donde recibir actividades. Entonces buscamos los meses de mejor clima para ir a la Plaza de Armas con nuestro montaje.

—¿Cómo van fidelizando a comunidades que muchas veces asisten al teatro por primera vez?

Nuestro calendario va de la mano de los hitos culturales nacionales: el mes de la danza es en abril, el mes del teatro es en mayo, y las comunas ya se inscriben solas. El desafío mayor es el costo del bus: a veces el encargado nos dice “se inscribieron 150, ¿cómo hago para dejarlos?” Y el mismo encargado avisa: “Puedo mandarte otro bus por parte mía.” Entonces vienen dos buses, y la actividad no comienza hasta que lleguen.

Cuando vienen por el Viaje al Teatro hacen una visita guiada, conocen el centro cultural, se sientan en primera fila. Antes de empezar, el presentador los saluda: “En este día nos acompaña la comuna de...” Y se viene abajo el teatro de alegría, porque son personas que nunca han venido al teatro o que nunca se han encontrado con un musical como el de Shrek.

—Ya no son ustedes los que convocan: son las mismas comunidades las que quieren participar...

Sí, absolutamente, con los niños, los jóvenes, los adultos. Quillón, por ejemplo, tiene un coro de niños y un ballet folclórico que ya nos llaman por cuenta propia para venir. Y cuando llegan con su alcalde en el bus —lo que nos ha pasado—, ese alcalde se sienta con su gente, no en una fila de protocolo. Esas personas se vuelven locas porque vino el alcalde con ellos.

—¿Cómo trabajan la experiencia para quienes llegan por primera vez a un teatro?

Además de recibirlos como invitados especiales, se les da una inducción en el acceso: desde apagar los celulares hasta “señora, este teatro se demoró 70 años en estar listo, lo que queremos es cuidarlo.” Al principio escuchabas el crujido de los paquetes de comida en la sala. A cuatro años de trabajo, son muy bien portados. Han ido apropiándose de la valoración que nosotros les damos, y ellos nos la devuelven.

Llevamos cuatro años haciéndolo y ya generamos esta audiencia. Al principio nos costaba invitarlos —llegaba el bus y la gente no llegaba porque no entendía qué viaje era ese. Hoy el impacto lo buscamos en las 21 comunas: o nosotros viajamos hacia ellas o ellas vienen al teatro. Llevamos cuatro años haciéndolo y ya generamos esta audiencia. Al principio nos costaba invitarlos —llegaba el bus y la gente no llegaba porque no entendía qué viaje era ese. Hoy el impacto lo buscamos en las 21 comunas: o nosotros viajamos hacia ellas o ellas vienen al teatro.

Del municipio a la Dipres

—Chillán supera el promedio nacional de inversión municipal en cultura: 3,23% versus el 2% nacional. ¿Cómo construyeron ese modelo?

Cuando llegué me dieron tres instrucciones: hacer funcionar esto profesionalmente; abrir las puertas del teatro a todas las disciplinas artísticas y a todas las comunidades; y buscar otras fuentes de financiamiento, porque hasta ese momento solo existía la subvención municipal.

Entonces salimos a postular a todos los proyectos disponibles. Somos además el único espacio de 8.000 metros cuadrados de la región. Aquí se hacen cuentas públicas del Senado, licenciaturas de colegios que no tienen dónde hacerlo, comisiones parlamentarias con transmisión en vivo. Cultura, sí, pero también muchas otras actividades.

—¿Qué significó recibir por primera vez una glosa directa de la DIPRES?

Fue a partir del año pasado, con el gobierno de Boric: nos asignaron 309 millones de pesos para programar el aniversario de los 10 años de la reinauguración del Teatro Municipal. Estábamos locos de felicidad, porque eso se instaura y después nadie lo puede borrar.

Nos permitió poner el pie en el freno y decir: ya no nos volvamos locos postulando a todo para levantar la programación del 2026, nos vamos a dedicar a hacerla bien. Siempre hemos trabajado así: cuando tenemos un fondo nuevo, le ponemos mucho énfasis en rendirlo bien. Si te dan 100 millones y gastas 50, es un pésimo indicador de gestión.

El recorte a la política cultural que llegó sin aviso

—¿Cómo llegó la noticia del recorte del 3% y qué impacto concreto tiene?

Me lo notificaron cuando ya tengo todo organizado. En dos semanas más me voy a Medellín, a una de las ferias de artes escénicas más importantes de Latinoamérica. ¿Cómo me voy a ver diciéndoles que me recortaron el 3% si ese viaje ya estaba programado?

Lo que me molesta es la falta de planificación. Si me hubiesen dicho el año pasado: “Son 309, pero te vamos a recortar el 3%”, son 9 millones que podemos sostener. Pero decírmelo ahora, cuando ya tengo todo comprometido, es otra cosa.

Y además no es el 3% de la segunda cuota: es el 3% del total descontado de la segunda cuota. De 309 millones depositaron 154 en el primer semestre; en el segundo me van a depositar 144. El segundo semestre es el más intenso, y no puedo gastar dinero que no tengo en la cuenta.

—¿Qué decisiones han tomado para adaptarse sin afectar al ecosistema cultural de Ñuble?

No quiero cambiar el programa. Lo que voy a hacer es vender entradas en el segundo semestre para las actividades donde sea posible, porque este presupuesto de la DIPRES, a diferencia de los fondos concursables del ministerio, te lo permite. Eso es algo que nunca he hecho.

El ministerio me pidió eliminar cuatro actividades. Van a ser las que involucren artistas que venían de Santiago. No les voy a quitar el trabajo a quienes postularon a nuestras convocatorias públicas locales. El ecosistema cultural de Ñuble no se va a ver afectado.

—¿Le parece que el recorte se aplica con criterios justos?

Los recortes deben ser diferenciados. No puede ser que yo, que recién aparezco en esta glosa presupuestaria, reciba el mismo porcentaje que el Festival de Teatro a Mil, que lleva años con glosa directa de la nación y recibe fondos millonarios de empresas. Nosotros tenemos como auspiciadores a una universidad y la Fundación Sura.

Ñuble es una región nueva, la más pobre de Chile. Tiene índices de cesantía de dos dígitos que solo bajan en verano por las temporeras. Esos 9 millones de pesos pueden recortárselos a alguien que lleve mucho más tiempo. Nosotros estamos cumpliendo recién 10 años.

—¿Qué le va a plantear al ministro Undurraga?

Quiero pedirle una audiencia y plantearle esta situación. No para salvarme: quiero que me escuchen, que los criterios sean diferenciadores. No sé si me va a recibir después de esta entrevista. Pero los voy a pelear en buenos términos. Dame la oportunidad de hacerlo bien, y luego evalúame.

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Los programas que no se tocan

—¿Cuáles son los programas que van a continuar sin importar el recorte?

El Viaje al Teatro va a seguir sí o sí. También Experimenta, donde niños de escuelas vulnerables —las que tienen la ventana rota, donde no hay calefacción, donde el bus no puede llegar en invierno— vienen al Centro Cultural a repasar materias curriculares como matemáticas, geometría o el cuerpo humano a través de disciplinas artísticas. Cuando esos niños se van dicen: “Tía, me quiero quedar en este colegio.” Ahí nos apoya la Fundación Sura.

El Festival de Cine de Ñuble va a seguir también; lo hemos apoyado durante siete años. Su director, el cineasta, Tomás Alzamora golpea todas las puertas y nosotros le entregamos una semana completa el edificio porque creemos en un producto nuevo, bueno y que convoca.

—¿Y la proyección para el 2027?

Me preocupa el 2027, lo que tenemos que empezar a proyectar desde ahora. Creo que ya llegó el momento de que las marcas de la zona —los bancos, las empresas locales— vengan y se vayan auspiciando programas como el Viaje al Teatro o las visitas guiadas. Esto tiene que ser una gestión vinculante entre el mundo privado y el mundo público. Si me escucha alguien, bien. Y si no, voy a salir a golpear otras puertas.

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