Tras el anuncio del rechazo en bloque de la oposición a la idea de legislar el Plan de Reconstrucción Nacional —la mega reforma del gobierno de José Antonio Kast —, la senadora Daniella Cicardini (PS, Atacama) conversó con El Desconcierto. La parlamentaria desgranó los fundamentos del rechazo, las condiciones que hacen imposible cualquier negociación con el Ejecutivo y los riesgos que, a su juicio, entraña el proyecto para las familias más vulnerables y la capacidad del Estado de sostener sus prestaciones sociales en el mediano plazo.
Daniella Cicardini (PS) por mega reforma: "Un acuerdo no tiene virtud si genera un desastre y retroceso al país"
La senadora Daniella Cicardini descarta negociar la Ley Miscelánea y advirtie que la invariabilidad tributaria va a dejar un amarre durante seis gobiernos.
Sin margen de acuerdo
— Senadora, tras el rechazo en bloque de la oposición a la idea de legislar la mega reforma, ¿hay alguna condición bajo la cual el PS estaría dispuesto a sentarse a negociar con el gobierno?
Hemos sido claros desde el primer minuto como Partido Socialista, y es parte de lo que hemos resuelto como fuerzas del mundo progresista en el Congreso, tanto en la Cámara como ahora en el Senado. Lo volvemos a repetir con mucha fuerza: frente a un proyecto que está mal diseñado, que genera deuda pública porque habrá un déficit fiscal mayor del que ya se viene arrastrando durante varios años —lo que debilitará la red de protección social del Estado y se traducirá en recortes para la gente—, que no genera crecimiento económico sino más bien un futuro riesgoso, y que no genera más empleo, como lo ha reconocido el propio ministro Quiroz. Bajo todas esas condiciones, no podemos avanzar en esta ley de los súper ricos que solo alivia el bolsillo de unos pocos en desmedro de la mayoría de los chilenos.
Vamos a votar en contra de la mega reforma. Es una mala reforma que, además, va a perjudicar especialmente a las familias más vulnerables, a la clase media y a los trabajadores y las trabajadoras.
— El ministro Alvarado señaló que el gobierno quería sentarse a negociar con el socialismo democrático, en un intento por aislar al Frente Amplio y al Partido Comunista. El senador Pedro Araya (PPD) ha manifestado que la oposición cometió un error táctico y que está disponible a votar a favor si el gobierno negocia. ¿No hay riesgo de fisura en la estrategia opositora?
Ante un gobierno que intenta dividir a las fuerzas progresistas e imponer una reforma que va a profundizar las desigualdades y los abusos en nuestro país —porque lo que ellos plantean es un modelo ideológico— nosotros no tenemos ningún margen de entendimiento ni de ningún acuerdo. Un acuerdo no tiene la virtud si ese acuerdo daña y afecta a los chilenos y chilenas. No es viable un acuerdo cosmético sobre una reforma que al final va a generar un desastre y un retroceso para el país.
El corazón irrenunciable del proyecto
— ¿Habría que modificar el corazón del proyecto? Algunos señalaban que se podría negociar rebajando la invariabilidad tributaria de 25 a 20 años. Si no se tocan la invariabilidad, la reintegración del sistema tributario y el crédito tributario laboral, ¿no hay posibilidad siquiera de conversar?
No creo que el ministro Quiroz esté dispuesto a retroceder en invariabilidad tributaria, en reintegración del sistema tributario ni en la eliminación del crédito tributario al trabajo, que es un mecanismo perverso que precariza a los trabajadores. Ese es su mandato; a eso llegó al Ministerio de Hacienda.
Lo que puede suceder es que el gobierno esté en la lógica del pirquineo de votos: dialogando con senadores y senadoras de manera individual, buscando acuerdos personales, resolviendo problemas de sus regiones. Pero estamos hablando del futuro incierto y del riesgo económico que esto representa para nuestro país.
— ¿Cuál sería entonces la salida?
Lo razonable es que el gobierno divida el proyecto de la mega reforma. Uno, el de la reconstrucción: en eso lo tendríamos aprobado en un día si hay voluntad política, porque ante el dolor de los incendios no dudaríamos en resolver los problemas de las familias damnificadas. El otro, la reforma tributaria, que se discuta aparte y con el tiempo que corresponde.
— ¿No hay ahí una especie de chantaje de parte del ministro Poduje y el gobierno al ligar la reconstrucción a la aprobación del proyecto en su totalidad?
A vista y paciencia de todos los chilenos y las chilenas, el gobierno ha utilizado una artimaña demasiado cruel: mezcla el dolor de quienes perdieron sus viviendas con una rebaja de impuestos a los más ricos.
La propuesta de la oposición contra la mega reforma
— Hay quienes sostienen que la oposición queda en una posición de intransigencia ante la ciudadanía. ¿Qué le ofrece la oposición como alternativa?
Hemos estado disponibles al diálogo, pero fue la derecha la que vetó esa posibilidad: nos censuraron en el debate democrático en la Comisión de Hacienda de la Cámara. El gobierno tampoco ha querido recibir en serio las propuestas que le hemos hecho.
Hay una contrapropuesta. La entregamos formalmente en La Moneda, y centros de pensamiento progresistas hicieron una segunda propuesta para que el gobierno revisara si había espacio para mejorar lo que estaba planteando. La llamamos Chile crece con todos: estamos de acuerdo con el crecimiento, pero ese crecimiento tiene que llegar a todos los chilenos, no solo a unos pocos.
Este es un mal proyecto, y no lo decimos solo nosotros. Lo dicen los expertos, los economistas, el Consejo Fiscal Autónomo, organismos internacionales. Esto es como una moneda al aire para el futuro de Chile. Y tampoco garantiza más empleo, como lo ha reconocido el propio ministro Quiroz.
— ¿Cuáles son específicamente los mecanismos que más le preocupan?
Alguien va a tener que pagar esa cuenta. Lo que va a terminar pasando es que vamos a obligar a los más pobres a pagar lo que no quieren pagar los ricos.
El proyecto plantea la reintegración del sistema tributario: son mil millones de dólares que las empresas se van a echar al bolsillo sin mover un dedo, sin dar garantías de más inversión ni de más empleo.
Y luego está la invariabilidad tributaria. Ni siquiera nos permite advertirle al gobierno que puede estar cometiendo un tremendo error económico, porque en los próximos años no habrá posibilidad de revisar esta propuesta. Este modelo del chorreo —una posición dogmática que sostiene que si al de arriba le va bien algo le caerá al de abajo— es una fórmula fracasada que ya se aplicó en nuestro país y no dio resultados. Nos va a dejar amarrados durante 25 años: ningún congreso ni ningún presidente va a poder revisar aquello.
El crédito tributario laboral, por su parte, es un beneficio que va directamente al empleador, no al trabajador. Es un incentivo perverso que va a terminar precarizando a los trabajadores de Chile.
El Senado no será la Cámara
— ¿Cuánto tiempo prevé que va a durar la tramitación en el Senado? El senador Juan Luis Castro señalaba que podría tomar meses.
El gobierno ha utilizado las peores artimañas del trabajo legislativo. En la Comisión de Hacienda de la Cámara, el presidente de la instancia, el diputado Agustín Romero, avanzó en esta iniciativa de manera que impidió escuchar a todos los expositores e incluso llegó a silenciar a parlamentarios, privándoles del uso de la palabra. Esa es la peor cara que se puede mostrar a la ciudadanía por parte del Congreso; eso no es un debate democrático.
— ¿Van a permitir en el Senado el mismo manejo que hubo en la Comisión de Hacienda de la Cámara?
Nosotros no vamos a permitir eso en el Senado. No vamos a dar espacio para que el gobierno y los senadores oficialistas pasen por encima de las atribuciones de los parlamentarios, ni en las comisiones ni en la sala del Senado. Eso significa tomarse el tiempo que sea necesario, escuchar a todos los que puedan aportar a la discusión, y utilizar nuestras herramientas parlamentarias para ingresar indicaciones que intenten mejorar este mal proyecto y prevenir así un mayor daño. Por ejemplo, el gatillo fiscal, que tampoco se dejó avanzar en la Cámara.
Yo creo que probablemente el gobierno va a tener los votos. Lo único que nos queda es ingresar indicaciones para intentar mejorar y prevenir un daño mayor para los chilenos y las chilenas.