En Chile, uno de los países con mayor actividad sísmica del planeta, el foco también está puesto en las denominadas lagunas o brechas sísmicas: sectores donde los científicos estudian la acumulación de energía tectónica y el comportamiento histórico de grandes terremotos. Su existencia, sin embargo, no permite predecir cuándo ocurrirá un próximo gran sismo.
Los grandes terremotos que han marcado 2026
La cantidad de terremotos de gran magnitud ocurridos durante el año ha despertado preocupación en distintos países.
La concentración temporal de grandes terremotos ha generado interrogantes sobre un eventual aumento de la actividad sísmica mundial. Sin embargo, especialistas consultados por distintos medios han advertido que la ocurrencia de varios eventos importantes en un periodo determinado no permite, por sí sola, concluir que exista un fenómeno global extraordinario.
¿Qué son las lagunas sísmicas de Chile?
La situación chilena debe analizarse desde su propia dinámica tectónica. Una brecha o laguna sísmica corresponde, en términos generales, a un segmento donde no se ha producido una gran liberación de energía durante un periodo prolongado en comparación con la historia sísmica de la zona.
El movimiento constante de las placas tectónicas provoca acumulación de deformación y energía en el contacto entre ellas. Por esta razón, la ausencia de un gran terremoto durante décadas o incluso más tiempo no significa que el riesgo haya desaparecido.
Los especialistas utilizan distintos antecedentes para estudiar estos sectores, entre ellos los registros históricos de terremotos, los datos instrumentales, la información obtenida mediante GPS, la microsismicidad y las investigaciones de paleosismología.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre identificar una zona con acumulación de energía y predecir un terremoto.
Copiapó: más de un siglo desde el terremoto de 1922
Uno de los sectores que concentra la atención científica está asociado a la Región de Atacama, particularmente en el área de Copiapó.
Según los antecedentes del Centro Sismológico Nacional, han pasado más de 100 años desde el terremoto de 1922.
Ilo-Pisagua y el norte de Chile
Otra de las áreas bajo estudio corresponde al segmento comprendido entre Ilo, en Perú, y Pisagua, en Chile.
En esta zona existe acumulación de esfuerzo tectónico y los antecedentes históricos muestran que no se ha producido una ruptura completa del segmento desde fines del siglo XIX, de acuerdo con los datos difundidos a partir del análisis del CSN.
También figura el tramo comprendido entre el sur de Iquique y Tocopilla, otro sector donde los especialistas analizan el comportamiento de la subducción y la energía acumulada.
Los Vilos-Pichilemu: una zona bajo observación en Chile central
En la zona central, el Centro Sismológico Nacional ha puesto atención en el segmento comprendido entre Los Vilos y Pichilemu.
Han transcurrido más de 40 años desde el terremoto de magnitud 8 registrado en ese sector en 1985.
Los especialistas señalan que esta área se está transformando lentamente en una brecha sísmica, un proceso que debe analizarse considerando la historia de las rupturas ocurridas en el territorio y la dinámica tectónica de la zona.
La acumulación de energía y la falta de un gran evento durante un periodo prolongado constituyen antecedentes relevantes para la investigación científica, pero tampoco permiten establecer cuándo se producirá un próximo terremoto.
La energía acumulada frente a Valparaíso
El estudio de la actividad sísmica de la zona central fue uno de los temas centrales del seminario “A 120 años del gran terremoto de Valparaíso de 1906”, organizado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).
La actividad reunió a académicos e investigadores para abordar los avances en el conocimiento del ciclo sísmico, la acumulación de energía, los terremotos y los tsunamis, además de analizar posibles escenarios futuros en Chile Central.
El director del Instituto de Geografía de la PUCV, Hermann Manríquez, destacó la importancia de estudiar la relación entre las amenazas naturales y el territorio, considerando las diferencias existentes en la manera en que las sociedades enfrentan este tipo de emergencias.
“Estamos hablando del territorio donde se construyen precisamente los procesos, en este caso, la acción geodinámica del planeta que afecta a la sociedad. Estudiar la relación de la amenaza con su entorno es vital para la geografía. Las diferencias que ocurren de manera territorial nos permiten adelantarnos a cómo responde la sociedad al enfrentar estos eventos” “Estamos hablando del territorio donde se construyen precisamente los procesos, en este caso, la acción geodinámica del planeta que afecta a la sociedad. Estudiar la relación de la amenaza con su entorno es vital para la geografía. Las diferencias que ocurren de manera territorial nos permiten adelantarnos a cómo responde la sociedad al enfrentar estos eventos”
El director del Laboratorio Geotsunami de la PUCV, Marcos Cisterna, explicó que el objetivo de utilizar el terremoto de Valparaíso de 1906 como referencia es conectar el conocimiento científico con la toma de decisiones.
El académico sostuvo que los datos de GPS, la microsismicidad y los antecedentes históricos indican que el área de la Región de Valparaíso está potencialmente lista para que ocurra un evento.
¿Se puede predecir un terremoto a partir de una laguna sísmica?
La respuesta sigue siendo NO. La existencia de una brecha sísmica permite identificar un área donde los especialistas observan determinadas condiciones tectónicas y una posible acumulación de energía. Estos antecedentes son relevantes para evaluar escenarios de riesgo y fortalecer la preparación.
Sin embargo, no permiten determinar la fecha exacta de un terremoto.
La principal lección que deja la seguidilla de terremotos registrada en el mundo durante 2026 y el estudio de las lagunas sísmicas chilenas es la importancia de la prevención y la preparación permanente.
En un Chile expuesto a una intensa actividad tectónica, conocer mejor las zonas bajo estudio puede contribuir a mejorar la gestión del riesgo, sin convertir la incertidumbre científica en falsas predicciones.