Luiz Inácio Lula da Silva anunció su intención de impulsar la regulación de las plataformas digitales tras ser reelecto presidente de Brasil el domingo 25 de octubre.
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El presidente Lula da Silva cuestionó la injerencia digital durante la campaña, lo que no sólo se vio en Brasil sino que en otros países de Latinoamérica.
Luiz Inácio Lula da Silva anunció su intención de impulsar la regulación de las plataformas digitales tras ser reelecto presidente de Brasil el domingo 25 de octubre.
Durante sus declaraciones posteriores al triunfo, cuestionó la injerencia digital en la campaña y defendió que los delitos cometidos en internet reciban un tratamiento equivalente al aplicado en la vida real.
El mandatario obtuvo el 51,79% de los votos válidos en la segunda vuelta, frente al 48,21% del senador Flávio Bolsonaro, según los resultados definitivos publicados por el Tribunal Superior Electoral de Brasil.
La discusión sobre las plataformas se instaló junto con el balance de la campaña, marcada por la movilización de simpatizantes en redes sociales y el uso de canales digitales para distribuir mensajes políticos.
Tras su victoria, Lula sostuvo que su campaña debió enfrentar la intromisión proveniente de plataformas digitales y planteó la necesidad de regularlas. También reclamó que los delitos cometidos en el entorno digital tengan consecuencias equiparables a los que ocurren fuera de internet.
La discusión fue abordada por el diputado Paulo Pimenta, del PT, quien adelantó que se impulsarán iniciativas para regular las plataformas. En declaraciones, sostuvo que las democracias no deberían quedar expuestas a injerencias externas como las que, a su juicio, se produjeron durante la elección brasileña.
Las declaraciones sitúan la regulación digital entre los asuntos políticos que el oficialismo busca promover tras la reelección.
La disputa por la influencia de las redes sociales en las elecciones también tiene antecedentes en Chile con Fernando Cerimedo. Durante la campaña del Plebiscito Constitucional de 2022, la opción Rechazo recurrió a páginas de Facebook e Instagram, publicidad digital y mensajes distribuidos por WhatsApp para amplificar sus argumentos contra la propuesta de nueva Constitución.
Una investigación de Ciper Chile identificó 29 páginas de Facebook e Instagram vinculadas a organizaciones e iniciativas del Rechazo que no estaban bajo el control del Servicio Electoral (Servel).
El alcance de estas operaciones quedó nuevamente bajo escrutinio en septiembre de 2026, cuando el mismo medio reveló que la organización Unidos Somos Más Fuertes, que recaudó cerca de $33 millones para la campaña del Rechazo, recibió un aporte de $4 millones de Enrique García Arancibia, socio chileno del consultor argentino Fernando Cerimedo. La organización financió la campaña "Así No", cuya propaganda contenía al menos tres afirmaciones falsas y otras dos engañosas sobre la propuesta constitucional, según la revisión del medio.
Los antecedentes chilenos permiten observar distintas formas de intervención en el debate digital: publicidad política, circulación de mensajes por redes sociales, encuestas controvertidas y propaganda con información falsa o engañosa. No todas esas prácticas son equivalentes ni existe evidencia suficiente para atribuirlas en conjunto a una sola persona.
El caso adquiere relevancia en el contexto del debate abierto por Lula da Silva en Brasil, quien defendió la regulación de las plataformas digitales tras su victoria electoral. Tanto la experiencia chilena como la brasileña plantean preguntas sobre la transparencia de la propaganda política en Internet, la responsabilidad de las plataformas y los mecanismos para enfrentar la difusión coordinada de información falsa durante las campañas.