Este viernes 16 de octubre se conmemora en Chile el Día del Profesor y la Profesora, jornada que reconoce la labor de quienes ejercen la docencia y que este año coincide con la suspensión de clases establecida en los calendarios escolares de 2026.
La fecha también permite recordar una historia marcada por cambios en su celebración y por las demandas que durante décadas han acompañado al profesorado chileno, entre ellas la denominada deuda histórica docente.
¿Por qué el Día del Profesor se celebra el 16 de octubre?
La conmemoración tiene una historia que se remonta a 1967, cuando la Ley N.º 16.662 estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro. La norma fue posteriormente derogada por el Decreto Ley N.º 1.938 de 1977.
En 1974, mediante el Decreto Ley N.º 680, se había establecido el 10 de diciembre como Día del Maestro. Tres años después, el Decreto Ley N.º 1.938 fijó definitivamente el 16 de octubre como Día del Profesor.
La fecha escogida coincidió con la creación del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile, cuyo decreto de creación fue promulgado el 1 de octubre de 1974 y publicado el 16 de octubre de ese año. Entre sus objetivos figuraba la dignificación del profesor y la promoción del prestigio de la profesión docente.
El Decreto Ley N.º 1.938 también estableció que el Ministerio de Educación debía adoptar medidas para realizar actividades destinadas a destacar la función docente y contempló la entrega de una medalla, diploma u otra distinción a profesores que cumplieran 30 años de servicio.
La deuda histórica de los profesores
La conmemoración también ocurre mientras continúa el proceso de reparación de la deuda histórica docente, una demanda que se arrastra desde hace décadas.
El Colegio de Profesoras y Profesores recoge la definición del Ministerio de Educación, según la cual la deuda histórica corresponde al perjuicio salarial sufrido por miles de profesores de escuelas públicas durante la dictadura, luego del traspaso de la administración de establecimientos desde el Estado a las municipalidades. Según esa definición, el cambio impidió que los docentes recibieran un reajuste salarial contemplado en el Decreto Ley N.º 3.551.
El propio gremio señala que durante las últimas cuatro décadas miles de docentes han exigido la reparación de ese perjuicio salarial. La demanda se convirtió así en una de las reivindicaciones históricas del profesorado chileno.
La solución comenzó a implementarse mediante la Ley N.º 21.728, aprobada en 2025. El mecanismo contempla pagos distribuidos durante distintos años y considera un total programado de 57.560 beneficiarios, sujeto a los antecedentes recibidos y a los requisitos establecidos por la legislación.
Para 2026 está contemplado un segundo grupo de 6.300 beneficiarios, cuyo proceso de pago comenzó en octubre y tendrá una segunda cuota en enero de 2027. El Ministerio de Educación estableció además que quienes todavía no hayan entregado los antecedentes necesarios pueden hacerlo hasta el 31 de diciembre de 2026.
La normativa contempla también que el aporte pueda ser transmisible por causa de muerte cuando el profesional fallezca después de presentar todos los antecedentes necesarios para acreditar el cumplimiento de los requisitos y antes de percibirlo íntegramente.