Científicos chilenos serán pioneros en Sudamérica al construir ríos artificiales para estudiar especies invasoras
Con una inversión de seis mil millones de pesos provenientes de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), el Centro Nacional de Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas (Centro IRIS) —integrado por seis universidades chilenas— se prepara para instalar los primeros mesocosmos de agua dulce de Sudamérica: ríos y lagos artificiales donde los científicos podrán controlar temperatura, caudal y contaminación para observar la interacción entre especies nativas y exóticas invasoras.
"No hay nada similar en Sudamérica. Hay mesocosmos de este tipo solamente en Norteamérica, Canadá y un par en Europa", explicó a El Desconcierto el doctor Gustavo Chiang, académico de la Universidad Mayor e investigador del Centro IRIS, en el marco del Día Internacional de Acción por los Ríos, conmemorado el 14 de marzo.
Los mesocosmos se construirán en el Campus Experimental Vilcún, en La Araucanía, y consistirán en ríos de hasta 200 metros de largo y cinco metros de ancho que imitarán las condiciones de los ríos precordilleranos de la zona centro-sur del país.
Junto con estudios de campo que abarcan desde el lago Chungará y el río Loa hasta Tierra del Fuego, esta infraestructura permitirá identificar qué factores —temperatura, caudal, contaminación u otros— modulan la presencia de especies invasoras. La proyección es que los mesocosmos estén operativos antes del primer semestre de 2027.
Especies exóticas invasoras
El Centro IRIS adopta un enfoque biocultural y reconoce que algunas especies exóticas generan también beneficios económicos. Es el caso de los salmónidos —truchas y salmones—, introducidos hace más de cien años y hoy fundamentales para la pesca deportiva, pese a haber alterado las interacciones en todos los sistemas acuáticos del país.
Además, el daño ecosistémico del castor en Tierra del Fuego y Magallanes ha sido cuantificado en cerca de siete millones de dólares. A estas se suman el didymo —alga conocida como "moco de roca", introducida por pescadores deportivos—, los visones americanos y las tortugas de orejas rojas, mascotas liberadas cuando crecen en exceso.
Contaminación humana
Sin embargo, las amenazas no provienen solo de las especies. La contaminación química es otro eje de investigación del centro: estudios en curso han detectado antidepresivos, cafeína e ibuprofeno acumulados en el bagrecito del Mapocho, pez nativo, con efectos medibles en su crecimiento y reproducción.
Asimismo, investigaciones en proceso documentan microplásticos que se incorporan en invertebrados de ríos y se transfieren a los peces a través de la cadena alimenticia.
Ante este escenario, Chiang llamó a tomar conciencia sobre la urgencia de conservar los ríos con motivo de la fecha internacional. "Menos del 0,0002% del agua que hay en el planeta corre por los ríos, pero dependemos de los ríos, del agua continental. Nos dan agua dulce, alimento, energía e identidad cultural", afirmó.