¿Pamela Jiles a la presidencia de la Cámara?: Oficialismo, DC y PDG sellan acuerdo para evitar que la derecha controle la testera
Las bancadas del oficialismo, junto con la Democracia Cristiana y el Partido de la Gente (PDG), anunciaron un acuerdo político-administrativo para definir la conducción de la Cámara de Diputados en el próximo período legislativo.
El pacto establece que la diputada Pamela Jiles será la candidata a presidir la corporación, en una fórmula que busca asegurar una mayoría frente a la derecha en la elección de la mesa directiva.
El anuncio se realizó en el exCongreso de Santiago, donde representantes de los distintos bloques confirmaron que, tras varias semanas de negociaciones realizadas tanto en el Congreso de Valparaíso como en sedes partidarias, lograron consensuar un diseño para distribuir cargos clave dentro de la Cámara.
El entendimiento reúne a ocho colectividades: el Partido por la Democracia (PPD), el Partido Socialista (PS), el Partido Liberal, el Partido Radical, el Frente Amplio (FA), el Partido Comunista (PC), la Democracia Cristiana (DC) y el Partido de la Gente.
Bajo esa fórmula, Jiles encabezará la mesa, acompañada por un diputado del PS y otro del PPD en las vicepresidencias.
La definición se produce en un escenario político marcado por la reorganización de fuerzas tras la elección presidencial y por la disputa por el control de la Cámara, un espacio clave para el desarrollo de la agenda legislativa.
Un acuerdo para definir la conducción de la Cámara
Además de la presidencia de la corporación, el acuerdo contempla la distribución de algunas de las comisiones más relevantes del Congreso, espacios donde se define el ritmo de discusión de los proyectos de ley.
Durante el primer año, las comisiones de Constitución y de Hacienda —dos de las instancias más influyentes en la tramitación legislativa— quedarán en manos de la Democracia Cristiana y del Partido Comunista, respectivamente.
Posteriormente, la presidencia de la comisión de Constitución será ejercida de manera rotativa por el Frente Amplio, el PDG y el PPD en los años siguientes.
En el caso de Hacienda, el segundo año estará presidida por el PDG, mientras que en los dos últimos períodos la conducción quedará a cargo del PPD.
Otras comisiones también forman parte del acuerdo político. La comisión de Educación, por ejemplo, será presidida durante el primer año por el Partido Comunista; luego pasará al Frente Amplio, posteriormente al PDG y finalmente al Partido Liberal.
Este reparto de comisiones es considerado clave por las bancadas, ya que desde esos espacios se determinan los tiempos y prioridades de la agenda legislativa.
La lógica política detrás del acuerdo
Desde las bancadas que impulsaron el pacto explicaron que el objetivo principal es evitar que la derecha controle la conducción de la Cámara y, al mismo tiempo, asegurar espacios que permitan defender determinadas políticas públicas.
El jefe de bancada del PS, Juan Santana, confirmó el entendimiento y sostuvo que el acuerdo contempla que el PDG presida la Cámara durante el primer año.
“Todos estamos alineados y vamos a ganar la presidencia de la Cámara”, afirmó el parlamentario, quien agregó que el diálogo con el PDG se ha realizado “sin vetos”.
Según explicó, si esa colectividad decide proponer a Jiles u otro diputado, las demás bancadas respetarán esa decisión.
Desde la Democracia Cristiana también respaldaron el entendimiento. El jefe de bancada DC, Héctor Barría, señaló que el pacto se logró con “generosidad” y con voluntad de construir un acuerdo amplio.
“Se ha logrado un muy buen acuerdo entre nosotros, la Democracia Cristiana, el PDG y, por supuesto, también el actual oficialismo. Hubo mucha generosidad, mucho ánimo de construir y de respetar sin ningún tipo de veto ni a partidos ni a personas”, indicó.
Para otras bancadas del sector, el acuerdo representa una forma de articular mayorías frente a la derecha y evitar retrocesos en materias sociales.
Una votación clave antes del cambio de mando
La elección de la mesa directiva de la Cámara de Diputados se realizará minutos antes del traspaso de mando presidencial, en una votación considerada estratégica por su impacto en la configuración del Congreso.
Según las proyecciones políticas, las fuerzas que apoyaron a José Antonio Kast obtuvieron 76 diputados, quedando a dos votos de alcanzar la mayoría.
Sin embargo, el acuerdo entre el oficialismo, la DC y el PDG permitiría reunir alrededor de 79 votos, lo que daría al bloque una ventaja suficiente para quedarse con la presidencia de la Cámara.
Desde el Partido Comunista, la diputada Daniela Serrano explicó que la conducción de la Cámara tiene un impacto directo en la orientación del trabajo legislativo.
“Perder la conducción de una Cámara en la que no somos mayoría significa resignarse a los retrocesos sociales y al avance de la ultraderecha, y eso no podemos permitirlo”, señaló.
La parlamentaria añadió que el acuerdo con el PDG también refleja la posibilidad de articular espacios de coordinación entre distintas fuerzas políticas que se oponen al proyecto político de Kast.
En ese contexto, la votación por la presidencia de la Cámara será una de las primeras definiciones políticas relevantes del nuevo ciclo legislativo, ya que la persona que encabece la mesa tendrá incidencia en la integración de las comisiones y en la agenda que se discutirá en el Congreso.