Largas seguidillas de días por sobre los 30° se han convertido en la norma para los veranos santiaguinos, en un contexto en que las proyecciones climáticas adelantan olas de calor cada vez más intensas y frecuentes para la zona central del país.
Comunas más calurosas se concentran en Santiago poniente: Identifican 77 zonas frías para resguardarse en ellas
En ese escenario, la Corporación Ciudades identificó las 12 comunas más calurosas del Gran Santiago, y mapeó dentro de ellas las 77 zonas frías, ubicadas dentro de áreas verdes y parques urbanos, donde las y los vecinos pueden encontrar un resguardo y refugio climático.
El mapa resultante se condice con la desigualdad en la distribución de áreas verdes y espacios de confort térmico en la capital: las 12 comunas más calurosas se concentran en el sector poniente de la ciudad.
El 29 de enero cuando se vivió un evento de calor extremo en la ciudad, estas 12 comunas registraron temperaturas superficiales por sobre los 42°, e incluso por encima de 43° en el caso de Quilicura.
Las comunas más calurosas, en orden de mayor a menor temperatura, son Quilicura, Pudahuel, Renca, Cerro Navia, Conchalí, Cerrillos, Estación Central, Lo Prado, Quinta Normal, Pedro Aguirre Cerda, Lo Espejo e Independencia.
En contraposición, las comunas con menor temperatura superficial durante ese mismo día fueron Lo Barnechea, Las Condes, Vitacura, La Reina, Providencia, Peñalolén y Ñuñoa. La diferencia entre las dos comunas en los extremos de la tabla, Quilicura y Lo Barnechea, es de casi 8°.
Zonas frías
El informe toma las doce comunas más calurosas e identifica en ellas 77 zonas frías, donde las condiciones ofrecen un espacio de confort térmico en medio de eventos extremos. Estas zonas se ubican en parques y áreas verdes que generan efectos de refrigeración más potentes que otras.
Esto porque se combinan distintos factores, como su mayor tamaño, la presencia de árboles maduros, menos superficies permeables y un diseño paisajístico consolidado, que favorecen el sombreado y también la evapotranspiración.
Este proceso mediante el cual los árboles “sudan”, funciona como un aire acondicionado al absorber calor del ambiente para convertir el agua líquida de la tierra, en vapor. Los árboles maduros generan un efecto más potente de enfriamiento a través de la evapotranspiración.
Entre los parques con mayor efecto refrigerante destaca el Parque Santiago Amengual en Pudahuel que redujo hasta en 5,5° la temperatura superficial respecto del promedio comunal, el Parque de los Reyes en Quinta Normal que redujo la temperatura en 4,6° y el Parque San Luis Orione en Cerrillos, que marcó 3,4° menos que el promedio.
Incluso en estas zonas frías se evidencia la desigualdad térmica que se vive en la ciudad, donde los parques más frescos del poniente son al menos 0,6° más calientes que las áreas verdes del sector poniente, por su calidad de diseño y mantención.
Para la directora de la fundación Reforestemos que participó en el estudio, Suzanne Wylie, los resultados demuestran que “el arbolado urbano no es un lujo sino infraestructura crítica” y que, con acondicionamiento adecuado y una gestión que busque el confort térmico, las áreas verdes se pueden convertir en espacios estratégicos de resiliencia al cambio climático.