El presidente Gabriel Boric intensificó sus críticas a la política exterior del gobierno de Donald Trump durante el lanzamiento de la Memoria Institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores, realizado este jueves en Santiago.
En un discurso que repasó la historia diplomática chilena, Boric calificó la aproximación estadounidense como una "lógica inaceptable" que remite a la doctrina Monroe, en un contexto marcado por sanciones impuestas por Washington a funcionarios chilenos relacionadas con un proyecto de cable submarino de la empresa China Mobile.
Dardos a la doctrina Monroe
Boric, al cierre de su intervención, se refirió directamente a los principios que guían la estrategia de seguridad de Estados Unidos bajo la administración Trump.
Según el mandatario, esta política, inspirada en la doctrina Monroe –que resurgió explícitamente en la Estrategia de Seguridad de EE.UU. a fines de 2025–, exige que los países de América Latina se alineen con los criterios de seguridad y desarrollo definidos por Washington. Esto incluye limitar vínculos con potencias consideradas "incómodas" o competitivas, como China, bajo amenaza de castigos o consecuencias para gobiernos y pueblos que no sigan esta línea.
"En la práctica, esta lógica se traduce en que la cooperación económica, tecnológica o de seguridad con Estados Unidos quede condicionada a una posición subordinada a esta mirada del mundo", afirmó Boric. El presidente comparó esta dinámica con las acciones de Rusia en Europa Oriental, señalando que se trata de "exactamente la misma lógica" que reduce el espacio autónomo de países medianos como Chile para diversificarse y fortalecer relaciones con actores extrarregionales.
Conflicto diplomático por cable chino
Las tensiones bilaterales han escalado recientemente debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos a tres funcionarios chilenos, incluyendo al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, y dos otros miembros del gobierno.
Estas medidas se aplicaron por el hecho de tramitar legalmente el proyecto de un cable submarino propuesto por China Mobile, el cual Washington ve como una amenaza a su seguridad. Boric defendió la autonomía chilena, argumentando que las decisiones se toman en función del "mejor interés de Chile" y no bajo presiones externas, y rechazó cualquier forma de amenaza extranjera.
El mandatario enfatizó la necesidad de una "autonomía estratégica" para Chile, definida no como neutralidad ideológica, sino como la capacidad de tomar decisiones independientes. Reconoció la importancia histórica de las relaciones con Estados Unidos –incluyendo episodios críticos como la intervención en el golpe de Estado de 1973–, pero insistió en mantener un vínculo "sólido y respetuoso" mientras se gestionan las presiones de alineamiento.
"Habrá mayor presión de alineamiento bajo prioridades específicas estadounidenses, mientras la influencia de otros actores globales en América Latina sigue siendo una realidad estructural", cerró.