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Indígenas de Brasil le ganan la pulseada a mega industria agrícola y frenan el dragado de ríos en la Amazonía

Comunidades indígenas de Brasil protestaron durante tres semanas tomándose los puertos y oficinas de una multinacional agrícola y lograron que el gobierno de Lula Da Silva derogue un decreto que permitía el dragado de ríos de la Amazonía y la expansión de puertos fluviales para exportación de granos y soya.
Por María del Mar Parra 25 de febrero de 2026 - 00:00

Dragar ríos de la Amazonía usando explosivos para facilitar el transporte fluvial de granos era parte del proyecto que impulsaba el Gobierno de Lula Da Silva en Brasil y que despertó un movimiento ciudadano de comunidades indígenas que iniciaron protestas pacíficas para frenar la medida. 

Representantes de decenas de pueblos amazónicos se tomaron las oficinas de la multinacional agrícola Cargill en el puerto de la ciudad de Santarém en el estado de Pará, así como del terminal fluvial y de la sede de la empresa en Sao Paulo. 

Las protestas, que duraron cerca de tres semanas, rindieron frutos: el gobierno respondió derogando el decreto que entregaba en concesión el uso de los ríos y permitía su dragado para desarrollar puertos fluviales y reducir el costo del transporte de productos como soja y maíz, de los que Brasil es uno de los principales exportadores. 

“Este gobierno puede escuchar al punto de retroceder en una decisión propia, por comprender la posición de los pueblos”, declaró el ministro de la secretaría general de la Presidencia, Guilherme Boulos, en rueda de prensa en Brasilia tras reunirse con representantes indígenas.

Amazonía e intervención

A lo largo de la selva amazónica, comunidades indígenas se han levantado en contra del dragado de ríos ya que declaran que la intervención puede dañar la salud de los ecosistemas ribereños, contaminando las aguas y desequilibrando el flujo hídrico lo que puede a su vez generar crecidas. 

Además, declaran que la infraestructura no está pensada para los modos de vida de las comunidades sino para negocios multinacionales de gran escala que generan un daño en los territorios. Los pueblos indígenas promueven formas de vida que dependan y se potencien de la salud natural de los ríos. 

La Amazonía es uno de los lugares del planeta donde el cambio climático está teniendo consecuencias visibles y preocupantes, considerando el rol que cumple este ecosistema como pulmón del mundo y regulador del clima global. Esta selva también enfrenta fuertes presiones industriales, ya sea por minería a gran escala, fracking, ganadería o aumento de tráfico fluvial, que han despertado el rechazo de comunidades indígenas. 

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