Cada vez existen más pruebas empíricas de los efectos del cambio climático en el mundo, enciclopedia que ahora debe incorporar la “DANA” de Valencia en España al año 2024, una baja segregada que dejó mucha muerte y destrucción.
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Confirman que cambio climático aumentó la destrucción y muerte de la baja segregada (DANA) en España el 2024
Esto, porque un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications demostró que el calentamiento global inducido por el ser humano intensificó drásticamente el impacto de la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que azotó Valencia en octubre de 2024, aumentando en un 55% la extensión de las zonas inundadas y contribuyendo a la devastación que dejó 230 fallecidos.
La investigación, liderada por científicos españoles, subraya la urgente necesidad de medidas de adaptación en el Mediterráneo para enfrentar eventos extremos cada vez más frecuentes.
Cambio climático y severidad de lluvias
La tormenta del 29 de octubre de 2024 registró precipitaciones récord: 771,8 mm en 16 horas y 184,6 mm en una sola hora, superando cualquier registro previo en España.
Según el análisis, el cambio climático elevó la temperatura del Mar Mediterráneo en 1,2°C por encima de lo normal, lo que incrementó la humedad atmosférica y amplificó la intensidad de las lluvias en un 20% por cada grado de calentamiento.
Esto no solo superó la escala esperada de Clausius-Clapeyron (que predice un 7% más de vapor de agua por grado), sino que alcanzó hasta un 20% adicional en escenarios actuales.
Metodología del estudio
El estudio, dirigido por Carlos Calvo-Sancho del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (en colaboración con la Universidad de Valladolid, Aemet y CSIC), utilizó un innovador enfoque de simulaciones de "pseudo-calentamiento global" (PGW).
Esta metodología creó un "gemelo digital" de la tormenta, comparando el evento real con un escenario preindustrial sin influencia humana.
Los resultados revelan que el calentamiento antropogénico aumentó el volumen total de lluvia en la cuenca del río Júcar en un 19% y extendió el área con precipitaciones superiores a 180 mm en un 55%.
Las implicaciones son alarmantes para el futuro. En un clima más cálido, el Mediterráneo se convierte en un entorno propicio para tormentas convectivas severas, con mayor inestabilidad y contenido de humedad, lo que multiplica el riesgo de inundaciones rápidas.