Estudio científico realizado a reos de Punta Peuco revela ausencia de remordimiento y manipulación instrumental del relato
Durante las últimas horas se dieron a conocer a la ciudadanía los resultados de un pionero estudio científico en Chile, publicado por la prestigiosa revista Journal of Criminal Justice, donde se estudió el comportamiento psicológico de más de 100 reos del expenal de Punta Peuco.
Reformado hace pocos meses atrás a un recinto común, esta cárcel albergaba sólo a violadores de Derechos Humanos durante la dictadura de Pinochet, a quienes se les detectó importantes rasgos patológicos.
Esto, pues se reveló un perfil psicológico inquietante entre los condenados, donde se evaluó al 84% de los internos y se detectaron altos niveles de frialdad emocional, manipulación y ausencia de remordimiento, con conductas mayoritariamente planificadas y organizadas, en contraste con la impulsividad típica de la delincuencia común.
Patología psicológica en Punta Peuco
El trabajo, liderado por las psicólogas forenses chilenas Elizabeth León-Mayer y Joanna Rocuant, contó con la colaboración del propio Robert D. Hare, creador de la Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R), la escala internacional más utilizada para medir rasgos psicopáticos.
Durante más de un año, las investigadoras entrevistaron y evaluaron a 101 reclusos, hombres de entre 50 y 90 años, con una edad promedio de 71, que representan la gran mayoría de la población del recinto penitenciario.
Uno de los hallazgos clave fue un perfil denominado "callous-conning". El puntaje promedio de psicopatía en la muestra fue de 21,06, prácticamente idéntico al de delincuentes comunes (20,93).
Sin embargo, emerge una diferencia drástica: Niveles excepcionalmente altos en el componente interpersonal-afectivo, que incluye frialdad emocional, manipulación instrumental del relato y ausencia total de culpa.
“¿Qué víctima? Yo sólo maté comunistas”
Estos rasgos sitúan a los evaluados en el percentil 92 a nivel internacional, con un 10% alcanzando el puntaje máximo en esta dimensión –un fenómeno que solo se observa en el 0,5% de los delincuentes comunes.
"En general, las conductas no eran impulsivas, eran organizadas. Había muchos temas de cofradía, de mantener ciertos códigos, sin duda eso no tiene nada que ver con un desborde", explicó Joanna Rocuant en entrevista con The Clinic.
Por su parte, León-Mayer detalló que “recuerdo que les preguntábamos si alguna vez habían pensado en las víctimas. Se quedaban mirando y respondían: ‘¿Qué víctima?’. Uno en particular me dijo: ‘¿Qué víctima? Yo solo maté comunistas’. Para él, los comunistas no eran personas".
El perfil predominante se describe como "callous-conning": Individuos fríos y calculadores, socialmente funcionales, con trayectorias de vida estructuradas (familia, estudios y empleos estables), pero con una afectividad superficial y una capacidad para ejercer violencia extrema sin remordimiento ni antecedentes visibles de conducta antisocial previa.
"Muchos de los mandos medios y bajos fueron escogidos. No fueron azarosos", añadió León-Mayer, sugiriendo una posible selección intencional dentro del aparato represivo de aquellos con mayor "capacidad de antisocialidad y manejo del poder".
Los autores enfatizan que la psicopatía es un rasgo persistente a lo largo de la vida, que se manifiesta de forma adaptada en la vejez. "Lo que cambia es la forma de expresión", concluyó León-Mayer.