Barrio Italia estrena una propuesta única en Chile: The Jail, un bar-restaurante temático que transforma la salida nocturna en una experiencia cinematográfica inmersiva, donde cada visitante cruza la puerta de una prisión y se sumerge en un universo sensorial que combina gastronomía, coctelería de autor, arquitectura, diseño y storytelling.
El proyecto demandó casi dos años de desarrollo creativo y la participación de más de 120 profesionales, incluyendo arquitectos, diseñadores, escenógrafos, iluminadores, artistas visuales, técnicos y expertos gastronómicos.
El universo de The Jail se inspira en la estética carcelaria del último siglo, incorporando referencias cinematográficas y un lenguaje visual sobrio, crudo y elegante.
Cada rincón del bar narra un relato vivo que se renueva mes a mes, con nuevas tramas, dinámicas y personajes que buscan sorprender al público.
Una experiencia inmersiva
Partiendo desde la entrada del bar, decorada como un típica cárcel con una fachada de color gris, para luego pasar a una pequeña sala parecida a los clásicos interrogatorios de las películas. Dentro de ella se proyecta un video de no más de un minuto en donde los clientes "son condenados".
Es entonces que ingresan al bar. La primeras mesas se encuentran rodeadas de rejas y en cada una hay un afiche informativo de cada una de las cárceles más temidas y recordadas del mundo. Detrás, un pequeño espacio con una silla eléctrica permite a los clientes tomarse fotografías.
Más atrás se encuentran mesas grupales personalizadas con diversos tipos de atmósferas ligadas a lo criminal. Por ejemplo, hay un espacio ambientado en una especia de psiquiátrico que recuerda a criminales que han cometido delitos a causa de enfermedades mentales.
Otras mesas recuerdan a los clásicos delincuentes de obras de arte y piezas históricas avaluadas en millones; otra se ambienta en una atmósfera satánica; otra se sumerge en las decoraciones religiosas, entre otras.
Pero la experiencia no se limita solo al consumo en las mesas, ya que el baño también esta ambientado en una cárcel. Fuera de este espacio se encuentran unos teléfonos que recuerdan la comunicación con los criminales más peligrosos del mundo.
Fuera del baño otra novedad: la recreación de una celda con cama e inodoro, espacio que también permite a los clientes tomarse fotografías.
¿Cómo nace The Jail?
Lejos de ser un bar decorado de manera anecdótica, “no queríamos construir solo un bar, sino una experiencia que te hiciera olvidar el mundo exterior. En The Jail no vienes a mirar una historia, vienes a vivirla”, explican sus creadores.
Desde las rejas y pasillos hasta las celdas, luces, sonidos y texturas, todo ha sido diseñado para que cada metro cuadrado aporte a la sensación de estar dentro de una película.
El proyecto demandó casi dos años de desarrollo creativo y la participación de más de 120 profesionales, incluyendo arquitectos, diseñadores, escenógrafos, iluminadores, artistas visuales, técnicos y expertos gastronómicos.