Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico en 1857. Luego, en 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comenzaron a vender la versión que hoy conocemos. Desde entonces, su uso ha sido un elemento clave para la cotidianidad de millones de personas alrededor del mundo.
Según datos de la organización Worldwatch Institute, se necesitan 27.000 árboles para producir la cantidad de papel higiénico que se gasta a diario en el planeta. Con los rollos consumidos, cada dos minutos podríamos cubrir su superficie.
En ese contexto, desde Ecolab agregan que para generar un rollo se requiere un litro de agua, información fundamental al pensar en el estrés hídrico y la presión sobre los recursos naturales. Actualmente, la industria del papel tissue se moderniza para ofrecer papel de calidad con una menor huella hídrica.
Tal desafío suscita la siguiente pregunta: ¿cómo producir más, sin aumentar el uso de agua, pulpa y energía?
Innovación y digitalización
Desde la empresa, comentan que la clave reside en la innovación y digitalización. Con base en tecnologías de recirculación, optimización química y control avanzado de procesos, se pueden producir más metros de papel higiénico de calidad usando menos agua y menos pulpa, sin afectar la calidad.
“El papel higiénico puede ser un ejemplo tangible de cómo la industria despliega soluciones que reducen el consumo de agua y pulpa sin sacrificar calidad. Así, estamos alineando producción eficiente con responsabilidad ambiental”, expresa Juan Pablo Chahuán, líder de la división Pulp & Paper de Ecolab para Latinoamérica Sur, Centroamérica, Caribe y Cluster Leader de Chile.
En Latinoamérica, han tomado medidas para aminorar el uso de recursos, llegando a ser un actor relevante para la economía circular, relevando los siguientes procesos:
Recirculación de agua en procesos productivos: las plantas papeleras están implementando tecnologías que recirculan y tratan el agua en múltiples etapas del proceso, reduciendo el consumo neto.
Uso de fibras recicladas: la reutilización de fibra reciclada (postconsumo), impacta en la demanda de agua y energía, vinculada a la obtención de pulpa virgen.
Energías limpias y procesos optimizados: la integración de energía renovable y mejoras en eficiencia térmica de secado, disminuye la huella de carbono y la huella hídrica del proceso.
Menor impacto ambiental
A pesar de que no exista un estándar de etiqueta de agua a escala global, la tendencia promovida por consumidores conscientes apunta hacia esa dirección, evidenciando que un producto con menor huella de agua puede reflejar mejoras medioambientales sin perder calidad de uso.
El valor añadido de escoger productos con menor impacto hídrico, puede decantar en optimización de costos y preferencia de marca, mientras la sostenibilidad gana presencia como criterio de compra y las empresas comprueban que está visión está vinculada a rentabilidad operacional.
La segunda edición del estudio Ecolab Watermark Studio, da cuenta de la percepción de más de 25 mil personas a nivel global, concluyendo que en Latinoamérica, un 75% estaría dispuesta a pagar más por productos fabricados con prácticas sostenibles y socialmente responsables.
Consumo por país
El mercado de papel higiénico en 2025 en Perú se estima en USD 236 millones, aumentando la tendencia hacia productos con mayor contenido reciclado.
A su vez, en Colombia, el segmento de papel higiénico representó alrededor de USD 256 millones en 2025, con creciente demanda de formatos sostenibles.
En el caso de Chile, el mercado local alcanzó cerca de USD 207 millones el año anterior, con consumidores que muestran mayor interés por productos con certificaciones ambientales.