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Incendios de Biobío amenazan últimos bosques de queule y pitao y zonas en disputa por mineras y eléctricas
Guiña en el Parque Nacional Nonguén. Foto: Conaf.

Incendios de Biobío amenazan últimos bosques de queule y pitao y zonas en disputa por mineras y eléctricas

Por: María del Mar Parra | 20.01.2026
Además de las pérdidas humanas, en la región de Biobío se pueden estar perdiendo los últimos remanentes de vegetación nativa en una región altamente intervenida, con especies en peligro crítico de extinción. Estos espacios naturales están en disputa por la presión de proyectos mineros y carreteras eléctricas.

Además de la trágica pérdida de al menos 19 vidas humanas y cientos de hogares en los incendios que aquejan la región de Biobío, también se han visto amenazados algunos de los últimos espacios de vegetación nativa que existen en una de las regiones más intervenidas del país, donde gran parte del territorio se ha convertido a un uso productivo.

Parque Nacional Nonguén

Aunque es necesario confirmar el grado de afectación de cada área en particular, uno de los lugares donde hay un foco activo de incendio es el Parque Nacional Nonguén. Se trata del primer y único parque urbano de Conaf, donde habitan animales nativos como la guiña y el pudú, además de algunos de los últimos relictos de bosque caducifolio en la zona.

Según explica el investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Rafael García, estos bosques son los últimos remanentes de lo que era el bosque caducifolio de Concepción, que prácticamente ha desaparecido de toda la cordillera de la costa en la región. “Es una isla de este ecosistema, relativamente bien conservado, en un mar de plantaciones agrícolas y forestales. Su unicidad radica en el contexto donde se emplaza”, declara el académico.

El parque nacional, según explica García, no es del todo prístino en toda su superficie, e incluso existen sectores de plantación forestal antigua, además de los remanentes de bosque nativo. A pesar de su grado de conservación, no deja de ser un espacio importante para la naturaleza de la región y un lugar de paso para muchas especies, según explica. Aún no existe información detallada sobre el tipo de vegetación que se vio afectada dentro del parque.

Cerros de Penco

Otro espacio de valor ecológico que se ha visto amenazado por los incendios es en los cerros de Penco y Tomé, donde entre la intervención forestal sobreviven algunos pequeños bosques relictos de queule y pitao.

Estas especies están en peligro crítico de extinción, solo existen en Chile y su distribución es muy acotada y fragmentada a parches pequeños. Según García no debe haber más de 15 poblaciones a nivel nacional. Aunque también falta conocer información oficial, las imágenes satelitales muestran que al menos parte de estos bosques relictos se podrían haber quemado. “Si se llegaran a perder estos bosques, el riesgo de extinción de las especies es altísimo”, alerta.

Para el académico es entendible y correcto que los esfuerzos de combate de incendio estén focalizados en impedir la afectación a viviendas y vidas humanas. Pero también recuerda que la falta de planificación que ha puesto en riesgo a esas zonas urbanas, también provoca que los esfuerzos no puedan destinarse a proteger la vegetación nativa que también cumple un rol ecológico y un servicio ecosistémico del que depende la ciudadanía.

Naturaleza en disputa

Estos remanentes de naturaleza que cada vez son más escasos en la región de Biobío también enfrentan fuertes presiones por expansión de actividades productivas mineras y eléctricas. En el caso de los cerros de Penco, se vive un conflicto socioambiental con un proyecto minero de tierras raras de la empresa Aclara Resources.

El proyecto ha sido rechazado en múltiples ocasiones, entre otras cosas por el impacto que podría tener en especies de conservación como el naranjillo o el queule. La empresa volvió a presentar el proyecto que está atravesando el proceso de evaluación ambiental. Los ejecutivos han declarado confianza de que, bajo el gobierno de José Antonio Kast, los permisos para el proyecto avancen más rápido.

El Parque Nacional Nonguén también ha sido protagonista de una controversia socioambiental debido a la futura construcción de la carretera eléctrica Itahue Hualqui, cuyo trazado cruza 406 kilómetros entre el Maule, Ñuble y Biobío y rodea el Parque Nacional.

El proyecto fue aprobado a mitad de 2025 a pesar de un amplio rechazo ciudadano y de autoridades comunales. El pasado septiembre, los alcaldes de 20 municipios de las tres regiones afectadas firmaron un acuerdo intermunicipal donde definen una estrategia común en contra de la construcción de la línea.