¿Por qué llueve distinto en el norte y sur? Científicos revelan cómo se comporta el vapor de agua en Chile
Una reciente investigación basado en más de una década y media de observaciones atmosféricas, y elaborada por científicos chilenos, permitió demostrar que la forma en que se produce la lluvia en Chile varía significativamente según la zona del territorio.
En concreto, se examinó cómo el vapor de agua presente en la atmósfera se vincula con las precipitaciones en distintos climas, desafiando algunas ideas ampliamente aceptadas a nivel internacional.
El trabajo, titulado “Acoplamiento de vapor de agua atmosférico y precipitación en el suroeste de Sudamérica”, se enfocó en comprender esta relación en el contexto del suroeste del continente, con especial énfasis en Chile.
Aunque la presencia de humedad es una condición indispensable para que llueva, el estudio muestra que no actúa de la misma forma en todos los lugares ni bajo los mismos mecanismos atmosféricos.
¿Cómo se realizó la investigación?
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores combinaron entre 15 y 27 años de registros de vapor de agua obtenidos mediante estaciones GNSS —tecnología utilizada en posicionamiento satelital— con datos de precipitaciones en superficie.
En palabras simples, esta herramienta detectan cuánta humedad hay en el aire ya que el vapor de agua afecta la velocidad con que las señales satelitales viajan hacia la superficie. Entonces, gracias a ese "retraso" los científicos lograron calcular el contenido de vapor de agua con mayor exactitud.
“Esta información permitió estudiar, con alta precisión y a largo plazo, cómo varía el contenido de humedad en la atmósfera y cuándo esa humedad termina convirtiéndose en lluvia”, explica el académico de la Universidad de O’Higgins e investigador del CR2, Raúl Valenzuela, quien encabezó el estudio.
¿Cuáles fueron los resultados?
Uno de los resultados más relevantes es que el vínculo entre vapor de agua y precipitación cambia de manera sistemática según la latitud, el tipo de clima y la altitud.
En el norte y centro norte del país, particularmente en sectores cordilleranos elevados, las lluvias suelen coincidir con aumentos repentinos de humedad atmosférica.
“La lluvia suele producirse cuando el aire experimenta aumentos bruscos de vapor de agua. En estos sectores, la precipitación está mayormente asociada a tormentas convectivas de verano, ligadas al ingreso puntual de humedad desde regiones tropicales”, detalla el académico UOH.
La situación es distinta en el centro-sur y sur de Chile, donde predominan los sistemas frontales. Según explica Valenzuela, en estas áreas la lluvia puede registrarse incluso sin niveles elevados de vapor de agua en la atmósfera.
“En estas zonas, el estudio muestra que la precipitación depende menos de valores extremos de humedad y más de procesos atmosféricos de gran escala, como los frentes y los ríos atmosféricos”, añade.
¿Qué ocurren en zonas tropicales y extratropicales?
El estudio también identificó que el comportamiento típico observado en regiones tropicales —donde la precipitación aumenta de forma abrupta al superar un umbral de vapor de agua— no se replica en gran parte del territorio nacional.
En las zonas extratropicales de Chile, la respuesta es distinta: “la lluvia aumenta de forma gradual y luego se estabiliza, incluso cuando el vapor de agua sigue creciendo. Este patrón responde a una dinámica atmosférica diferente, dominada por sistemas persistentes y menos dependiente de eventos convectivos intensos”, indica Raúl Valenzuela.
¿Por qué son importantes estos hallazgos?
Para los autores, estos hallazgos tienen un impacto directo en la mejora de los modelos climáticos y en la comprensión de los factores que controlan las precipitaciones en el país.
“Al mostrar que el vapor de agua cumple roles distintos según el clima y la geografía, el estudio aporta una base observacional sólida para evaluar cómo podrían cambiar las precipitaciones en un contexto de calentamiento global”, puntualiza el investigador.