¿Por qué el loco permanece en veda?: La historia de sobreexplotación detrás de una medida permanente
Recientemente el Ministerio de Economía decidió extender por otros tres años la veda del loco, medida que para nada es un hecho aislado. Por el contrario, se trata de la continuidad de una política que tiene su origen en una profunda crisis de sobreexplotación que marcó a este recurso durante décadas en las costas chilenas.
El loco (Concholepas concholepas), hoy considerado una especie emblemática del país, fue intensamente explotado durante la segunda mitad del siglo XX debido a su alto valor comercial, especialmente en mercados internacionales.
Esta especie marina se exporta principalmente a los mercados de Taiwán, Singapur, China, Canada, México, Malasia, Japón, Hong Kong y Estados Unidos.
Sin embargo sus limitaciones de captura datan de mediados de los 80 cuando el Decreto Supremo N° 33 del Ministerio de Economía estableció una veda por dos años en la I, II y III región de Chile. Para el resto de regiones, se aplicaron medidas de regulación sobre talla mínima más una veda temporal.
La medida surgió luego de que en ese mismo periodo se reporta una extracción de 25 mil toneladas con el fin de aumentar las exportaciones, superando con creces la extracción del periodo anterior —que no superaron los 7.000 desembarques entre 1930 y 1973—.
Desde entonces, comenzó a regularse la extracción del loco llegando a ser declarada en Plena Explotación a durante los años 90, debiendo establecerse cuotas anuales cediendo derecho a la pesca artesanal.
Veda hasta 2028
En esa misma línea se inscribe la nueva prórroga de la veda, que se extenderá entre el 1 de enero de 2026 y el 31 de diciembre de 2028, desde la región de Arica y Parinacota hasta Aysén. Durante este período, queda prohibida la captura, transporte, comercialización, procesamiento, elaboración y almacenamiento del recurso proveniente de zonas abiertas, según lo establece la Ley General de Pesca y Acuicultura.
Las únicas excepciones corresponden a las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), además de reservas marinas y otras áreas protegidas que consideren al loco como especie principal en su plan de manejo vigente. En estos casos, la normativa exige acreditar el origen legal del recurso para su comercialización.
De acuerdo con los informes del Comité Científico Técnico Bentónico y de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, la mantención de la veda sigue siendo necesaria para evitar una nueva caída de la biomasa y asegurar la recuperación y el uso sustentable del recurso a mediano plazo. Ambos organismos coinciden en que los avances logrados podrían revertirse si se relajan las medidas de protección.
El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) será el encargado de reforzar la fiscalización y aplicar sanciones ante eventuales infracciones, en un contexto donde la presión ilegal sigue siendo una amenaza constante.