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El verano y las acciones preventivas ante nuevos incendios forestales
Foto: Agencia Uno

El verano y las acciones preventivas ante nuevos incendios forestales

Por: Miguel Castillo Soto | 29.11.2025
Con los reglamentos disponibles, las organizaciones preparadas y la coordinación de las mismas, el actor más relevante es la conciencia humana y su conducta para el entendimiento que el problema de los incendios forestales afecta no solo a la sociedad sino también a la naturaleza, y la calidad de vida de sus habitantes.

Las altas temperaturas ya se instalan en Chile, lo que posibilita que la vegetación disminuya sensiblemente su contenido de humedad, y con ello haya más combustible disponible para el encendido y propagación de incendios. Esto es un ciclo habitual en los paisajes de Chile centro sur, y totalmente esperable como variable a considerar para los programas de prevención y combate de incendios forestales.

No hay que olvidar que en los últimos años el comportamiento del fuego ha ido incrementando su complejidad, superando en muchos casos la capacidad de extinción apenas iniciados los incendios. Por otro lado, la variabilidad en la composición de la ocurrencia y el número de incendios que se genera cada año, se relaciona fuertemente con el tipo de actividades que se presentan en los distintos territorios. Aquellos asociados a las zonas de interfaz poseen distinto comportamiento estadístico y tipo de incendios que aquellos que se presentan en zonas más forestales o de predominio agrícola.

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Con todo, la especificidad en la composición de las causas es una variable crítica a considerar para focalizar adecuadamente las campañas de prevención. La acción sobre la ocurrencia y la mitigación de los efectos del fuego mediante acciones anticipadas ha ido en aumento con la conformación de programas locales comunitarios en distintas regiones del país.

Esto es un importante avance si se considera que el presupuesto estatal –por la naturaleza misma de la actividad– se concentra fuertemente en el combate y atención de emergencias, con lo cual se hace necesario aprovechar las distintas instancias de participación local y de los respectivos Municipios para poder cubrir adecuadamente aquellas áreas sensibles a los incendios forestales y que muchas veces el presupuesto central asignado a la prevención no cubre como se quisiera.

Los Municipios juegan un rol fundamental, a través de las direcciones de obras municipales, departamentos de gestión de emergencias, aseo y ornato entre otras, como unidades de soporte a la infraestructura que alberga casas, personas y conectan en trayectoria, con áreas sensibles a la propagación del fuego.

En el entorno inmediato los recursos locales en áreas rurales, especialmente aquellas con especial contacto entre la interfaz y zonas arboladas, deben ser adecuadamente identificados y catastrados en instrumentos cartográficos de planeación con criterios económicos, sociales y ambientales basados en la Prioridad de Protección.

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En este entramado territorial cobra especial relevancia la preparación de la infraestructura local para otorgar facilidades a los recursos en primera respuesta, y además precaver una adecuada coordinación entre los organismos de respuesta tanto en protección a la población como en la organización de las operaciones de emergencia, especialmente en eventos de incendios con riesgo directo a la población y sus infraestructuras.

Siempre en el ámbito de la prevención, no hay que desatender las recomendaciones técnicas de Conaf, en orden a respetar los calendarios de quemas agrícolas y forestales, disponibles para su conocimiento en el sitio web oficial de esta institución, para las zonas norte y sur.

En ellas se indican las regiones, provincias, comunas y los meses habilitados para su ejecución, clasificados en tres tipos de solicitudes, orientadas a describir la actividad a realizar y los resguardos necesarios. En este calendario se presentan períodos de prohibición absoluta para quemar, conforme al Decreto Supremo 276 de 1980 que regula el uso del fuego en terrenos agrícolas y forestales.

Con los reglamentos disponibles, las organizaciones preparadas y la coordinación de las mismas, el actor más relevante es la conciencia humana y su conducta para el entendimiento que el problema de los incendios forestales afecta no solo a la sociedad sino también a la naturaleza, y la calidad de vida de sus habitantes.

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