Durante su gira por la región de Coquimbo, la candidata presidencial Evelyn Matthei pronunció su apoyo al proyecto minero portuario Dominga que está en medio de un enredado proceso legal. La iniciativa genera divisiones en la comunidad entre quienes quieren que se materialice el proyecto por los puestos de trabajo y quienes apoyan un modelo de desarrollo basado en el turismo, la pesca y la conservación.
La candidata declaró ante el medio local Mi Radio de La Serena que “a Dominga le han dado permiso a todas partes donde le corresponde y ha ganado todos los juicios, pero este gobierno tiene una obsesión por hacerle la vida difícil”.
Durante un punto de prensa en La Serena, la candidata destacó que el proyecto minero sería una fuente importante de empleo en su construcción y luego en su etapa de producción. “Lo que queremos es formar liceos politécnicos mineros, porque quisiéramos que sea gente de la región de Coquimbo la que trabaje en la minera cuando empiece a operar”, sostuvo.
En la visita también expresó su intención de hacer cambios tributarios y reducir los plazos para la obtención de permisos y así incentivar la inversión entregando certezas a los capitales extranjeros. En su paso por Coquimbo recordó los dos períodos seguidos en que fue senadora por la cuarta región.
Dominga y las visiones de progreso
En la región de Coquimbo y principalmente en la comuna de La Higuera el proyecto Dominga ha generado divisiones que se enraízan en visiones distintas de cómo debería ser el desarrollo local y las fuentes de trabajo.
Por un lado, hay gremios de turismo, sindicatos de pescadores artesanales y agrupaciones vecinales que han levantado una férrea oposición al proyecto ya que temen que la industrialización del sector afecte los cientos de puestos de trabajo que dependen de la buena salud de los ecosistemas para el turismo marítimo, la pesca y la agricultura campesina de olivos, por ejemplo.
Por otra parte, hay sindicatos y vecinos que se han declarado a favor del proyecto debido a las fuentes de trabajo que puede ofrecer la minera para la región. En este momento el debate está al rojo vivo ya que se está creando con participación ciudadana un plan de manejo para el Área Protegida de Múltiples Usos que se creó en el Archipiélago de Humboldt.
Entre la comunidad científica también prima el rechazo al proyecto debido al ecosistema marino único y altamente diverso que se genera en la zona, donde la corriente fría de Humboldt pasa más cerca del continente y las islas del archipiélago, generando un hábitat y lugar de alimentación clave para ballenas, delfines, lobos marinos, pingüinos de Humboldt en peligro de extinción y otras especies.
El proyecto Dominga ha sido rechazado en tres ocasiones y volvió a despertar polémica en los últimos meses luego de que el Primer Tribunal Ambiental ordenara al Comité de Ministros a votar nuevamente el proyecto.
Una reclamación en contra de esta decisión del tribunal, que ha sido tildada como ilegal y arbitraria por abogados ambientales, está a la espera de una resolución por parte de la Corte de Apelaciones. Además, está pendiente un fallo de la Corte Suprema que, durante toda la evaluación, no se ha pronunciado sobre el fondo del caso Dominga.
Según explica la abogada de la ONG FIMA, Antonia Berríos, “el proyecto Dominga no tiene permiso ambiental pero la empresa usa una estrategia comunicacional que trata de confundir sobre cuál es la verdadera decisión habilitante, que tiene que venir el órgano público con competencia para hacerlo. En ese caso, el Comité de Ministros”.