Pero él no fue el único, ya que desde todos los sectores han planteado iniciativas para revertir las cifras de fecundidad a la baja. En el caso de Evelyn Matthei, la opción de Chile Vamos se refirió a iniciativas como subsidios a la vivienda, apoyo a los arriendos para familias jóvenes y extensión de la sala cuna universal a todas las trabajadoras.
El postulante republicano, José Antonio Kast, comentó que dispondría de un bono de $1 millón de pesos para la madre y otro para el hijo, además de exenciones tributarias a la renta, la ampliación de otros beneficios económicos y la reestructuración de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji).
Coparentalidad, derechos sexuales y reproducción asistida
En la vereda de al frente, Carolina Tohá de la coalición de centro-izquierda, Socialismo Democrático, propone de la mano de un equipo interdisciplinario que trabajará en la materia la extensión del postnatal parental masculino de manera irrenunciable, la creación de un Sistema Nacional de Acompañamiento de menores de edad después del horario escolar e incorporar algunas patologías femeninas reproductivas al GES.
En tanto, la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, planteó fomentar la participación activa de los padres en la crianza y el trabajo doméstico con campañas comunicacionales y de educación, garantizar el acceso a salas cuna y jardines infantiles, licencias parentales igualitarias y avanzar en empleo femenino e igualdad salarial.
Por su parte, el abanderado del Frente Amplio, Gonzalo Winter, puso sobre la mesa políticas de corresponsabilidad que concilien el trabajo con la vida familiar, el Plan Chile Nace Contigo para garantizar la reproducción libre y deseada, profundizar el actual Sistema Nacional de Cuidados, ampliar la cobertura a terapias de reproducción asistida y reformar el sistema de adopción.
Políticas que endosan la responsabilidad de la pirámide poblacional a la mujer
Consultado por El Desconcierto, el sociólogo de la Universidad de Santiago, Dante Castillo, analizó estas diferentes medidas en el marco de las discusiones programáticas al respecto y explicó que el problema requiere un abordaje mucho más profundo que va más allá de los incentivos económicos tradicionales.
"Es una tendencia mundial, pero en el caso de Chile es la tormenta perfecta porque tenemos la tasa más disminuida y la curva más pronunciada en la natalidad... Tenemos una cultura, un estilo de vida que está bien apegado a las tendencias de los países desarrollados, pero no tenemos los recursos para poder atender las problemáticas que están abordando países desarrollados europeos y norteamericanos", definió.
El experto dijo que "indudablemente, desde la perspectiva de género, el peso se lo ha llevado históricamente la maternidad, pero a esta altura hoy es un problema de la pareja lo que está en crisis. Por lo tanto, las políticas no deberían necesariamente apuntar a un género en particular, sino a la decisión o a la libertad que yo tenga para poder decidir proyectar la relación en hijos".
"Creo que ahí ya partimos un poco mal en los discursos que uno observa de los candidatos a la Presidencia (...) Apuntan a que es un tema de la libertad de género, pero no es eso, y tampoco un tema de centrar la solución solo en las condiciones de la mujer dentro de la pareja. Tampoco se va a solucionar con bonos, como también plantea esta perspectiva más conservadora", criticó.
Es un tema poco trabajado en todos los candidatos
Castillo argumentó sobre las propuestas de vivienda y beneficios económicos que "son parches, en realidad. El bono tendría que ser mensual o anual, pero a perpetuidad, porque a través de un bono tú no decides, sobre todo en los factores económicos que lo permitan. No es un estímulo, no va a ser un estímulo. Uno lo puede cobrar, lo va a cobrar la gente que sin bono igual va a decidir como pareja".
"Pero el bono además tiene ese efecto segregado, porque no atiende a la pareja, sino que atiende a uno de los miembros de la pareja, y el problema aquí es una decisión colectiva (...) Lo que uno aprecia respecto al discurso político es que no se ha trabajado el tema, no es un tema que esté abordado, madurado, reflexionado", mencionó el académico de la USACH.
En ese sentido, señaló que "por ejemplo, una precandidata declara que sí, que es un problema postmoderno que tiene que ver con una modernidad distinta a la que teníamos en el siglo XX, pero después las soluciones se enfocan solo y exclusivamente en las condiciones de la mujer".
"Entonces indirectamente igual estamos responsabilizando a la mujer o le endosamos la responsabilidad de mejorar la pirámide poblacional con medidas que van a ir a un solo actor. Eso también indirectamente, aunque aparentemente parece positivo, se traduce en un tipo de discriminación", cuestionó.
No hay propuestas en términos sociales y culturales
En el caso contrario, políticas como postnatal masculino o la repartición más equitativa de las labores domésticas serían un abordaje más integral. "Efectivamente considero que por ahí debería ir, pero hay que atender al menos cuatro factores. Uno son los factores económicos, y el discurso político no puede centrarse exclusivamente en ellos, aunque son súper importantes los factores estructurales, el tipo de vivienda, los accesos a bonos", aseguró.
"Están los factores de salud, los factores sanitarios, los factores biológicos. Por ejemplo, tenemos un problema de infertilidad (...) La OMS dice que hay un 10% de la población que queriendo tener hijos no pueden porque está en una condición de infertilidad masculina o femenina. Y lamentablemente los programas sanitarios para atender esto son caros", complementó el profesional.
De esta forma, "diría que los factores sociales y culturales son los más importantes y ahí no tenemos muchas respuestas desde la perspectiva del discurso político (...) Cuando yo tengo generaciones donde lo que estamos procurando es el emprendimiento individual, la competencia y las mejores condiciones, los aspectos económicos hacen que cada vez esté más difícil procurar ese estilo de vida que vemos en la televisión".
"El discurso político lo que debería hacer es procurar que esa decisión que toma una pareja tenga todos los elementos de juicio, y que no sea por un factor económico (...) o por algún factor cultural o social. Hay de fondo una evaluación que dice "esto va a ser una carga", y eso no se quita, no se cura ni con bonos, ni con salas cuna", concluyó Castillo.