
Condonación: Hacia un nuevo modelo de financiamiento de la Educación Superior con perspectiva de género
Las movilizaciones sociales desarrolladas en Chile el año 2011 pusieron de manifiesto el alto costo de aranceles, y el sobre endeudamiento, que generaba el ingreso a la Educación Superior. Lo anterior, no sólo generó una paralización sistemática de las universidades, sino que también instaló la idea de que la educación de mercado no podía seguir siendo la realidad de las familias.
Es este escenario se gesta la gratuidad universitaria, un hecho que garantiza el aumento de becas para estudiantes. Si bien esto expande el acceso a la educación, quedó pendiente la deuda educativa con 669 mil endeudados (Mineduc 2022), correspondiente al crédito con aval del estado.
Desde ahí el debate público sobre condonación y la reforma al sistema de créditos universitario se ha centrado en discutir la factibilidad y prioridad de la política en el contexto fiscal actual. Poco se ha discutido sobre los deudores y en particular de las deudoras, y la relevancia que tiene una política de condonación desde la perspectiva de género.
Al mencionar la perspectiva de género, nos referimos a las brechas educativas o barreras que existen para las mujeres en la educación superior. Según la encuesta Casen, “hay siete millones de hogares en el país, de los cuales un 47,7% tenía a una mujer declarada como jefa de hogar” Considerando que, hasta al año 2022 “la mayor tasa de endeudamiento la tienen las mujeres, con 57%” (Mineduc) en créditos universitarios.
En esta lógica se torna relevante el generar y desarrollar una política de condonación de la deuda educativa con perspectiva de género, y considerando dos elementos centrales: Primero, la existencia de brechas género en el acceso a la educación superior, que no ha logrado ser revertida con el sistema de créditos. Segundo, el impacto particular que la deuda educativa tiene en las mujeres y sus ingresos.
Un aspecto clave a considerar es el empobrecimiento económico que la deuda estudiantil genera en las mujeres. Al año 2020 “el 69% de las mujeres posee ingresos mensuales inferiores a $750.000 pesos” (Mineduc 2022)
Estas cifras muestran que es una prioridad avanzar en un sistema de responsabilidad social y económica que garantice el derecho a la educación. Ello implica considerar como beneficiaras claves a mujeres, jefas de hogar, madres trabajadoras y hombres que formen parte de los quintiles con menores ingresos salariales. Creando un sistema de financiamiento que asegure acceso y apoye a las mujeres en el proceso formativo sin generar deudas.
Al respecto, la reciente propuesta del Ministerio de Educación y el Ministerio de Hacienda presentada el año 2024-2025, contempla la condonación de la deuda estudiantil para alrededor de 75 mil personas.
La Ley Fin al CAE viene a reducir la deuda educativa. Esta política pone en el centro el acceso a la educación y el rol del estado ya que, a través de un financiamiento público para la educación superior, este sistema desancla los créditos, sacándolos de los bancos y releva la educación como un derecho y no un lucro.
Un claro ejemplo de esta política pública ha sido la condonación de la deuda educativa en Estados Unidos, en el cual, “El plan de alivio único es necesario para proporcionar a los prestatarios una transición sin problemas al pago y ayudar a los prestatarios con mayor riesgo de morosidad reanuden los pagos” (FSA 2023). Esta iniciativa nos muestra el cómo una política pública mejora la calidad de vida para las personas.
En esta misma línea, la política de condonación en Chile contemplaeliminar la deuda educativa ofreciendo una alternativa de salida y pago del crédito. Al respecto se indica que “Las personas beneficiadas serán quienes tengan remuneraciones bajas y/o que no terminaron sus estudios y están totalmente al día en sus cuotas.También reconoce un beneficio tributario a quienes ya pagaron su deuda CAE” (Mineduc 2024) Lo anterior, no sólo aliviaría la deuda económica de las familias chilenas sino que, también, implicaría un ahorro para el Estado.
Por otra parte, el nuevo sistema de financiamiento de educación superior busca dar sostenibilidad económica, mediante el FES, que reemplazará a los instrumentos de crédito actuales (CAE). “No generará una deuda formal para los estudiantes que lo utilizarán y no considera a los bancos en el instrumento“ (Mineduc, 2024) en este nuevo sistema, otorga una mejor cobertura de la carrera de pregrado.
Para finalizar, es importante para Chile el avanzar en una política pública de condonación de la deuda educativa y el financiamiento público de la educación superior para reducir la brecha de género para las mujeres.
La educación no sólo releva los principios equidad e inclusión, sino que también permite el progreso de las familias; en este aspecto, es importante señalar que cuando una mujer se desarrolla profesionalmente, progresa y esto impacta en la dinámica y sostenibilidad económica de sus familias, mejorando su calidad de vida.