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La Madre:

La Madre: "El amor es resistencia" dice Cecilia Roth por obra sobre reinvención femenina con que vuelve tras 10 años a Chile

Por: Giglia Vaccani | 23.03.2025
En esta entrevista con El Desconcierto desde Argentina, donde vive, la "chica Almodóvar" habla en extenso sobre los vínculos de madre e hijo, el dolor de ver a su país sumido en una crisis y su propia perspectiva sobre la industria audiovisual.

Diez años separaban a Cecilia Roth de Chile, a donde la icónica actriz argentina retorna gracias a una pequeña gira de tres días para presentar su nueva puesta en escena: La Madre, donde ella es la voz que se alza para reflexionar sobre la maternidad, la política y el significado profundo de resistir.

La trae de vuelta entonces a Chile un viaje que también dice es especial, pues lo hace de la mano de una obra "atrapante" y "conmovedora" cuyo autor, al igual que ella, es un reconocido artista: Florian Zellerha, ganador del Oscar, un Tony y un Molière.

-Bienvenida a Chile después de casi 11 años.

-Sí , así es. Mi último paso por Chile fue con "Una relación pornográfica" junto a Darío Grandinetti. Han pasado muchos años, en realidad ni siquiera tengo claro cuántos, pero definitivamente es un regreso especial.

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-Y de la mano de La Madre, que tendrá apenas 3 funciones en Santiago... ¿podemos entender la obra desde la matriarca?

-No diría que se trata de una matriarca. Mi personaje nunca fue el centro de una familia tradicional. Esta mujer es una mujer que se definió a través del amor hacia su hijo, particularmente hacia su hijo varón, siempre anclada en su rol de madre y esposa. Pero llega un momento en que las dinámicas empiezan a romperse. Yo misma tengo un hijo de 25 años, que hace dos años y medio vive con su pareja. Para mí, esa transición fue natural, sobre todo después de haber pasado la pandemia juntos, algo muy hermoso que nos permitió estar más cerca. Fue tan claro para mí que él necesitaba su espacio, que su relación con su pareja debía ser fuera de mi casa.

Pero la madre que interpreta en la obra no entiende esa distancia. Ella no acepta a la novia, ve en esta relación una amenaza. Lo que no tiene es una estructura personal sólida, algo que le permita entender que los hijos no son nuestros, no son posesiones. Son seres independientes. Y cuando un hijo se aleja, esta madre se ve desbordada, perdida, y esa ausencia la consume.

De madre a mujer

- Tema muy actual: transformación de madres a mujeres...

-Totalmente. Recuerdo que durante los ensayos sentí que veía a mi propia madre en el personaje. No porque mi madre fuera simbiótica, no es que me haya querido retener, pero sí era la figura que, al final, cuando se trataba de mis hermanos, simplemente decía: “Chicos, ya son grandes, hagan sus vidas”. Esa fue una enseñanza que yo internalicé profundamente. La maternidad es eterna, y aunque mi madre ya no está, sigue viva en mis recuerdos y en mis emociones. La madre, para mí, es la figura primigenia, la que siempre está en nuestra mente, incluso cuando ya no está. En la obra, la audiencia se adentra en la cabeza de esta mujer, atrapada en un torbellino de emociones, dudas y temores. Cada función es única porque depende del público, de lo que trae cada uno, del momento, del país.

-Frente a ese efecto: ¿Qué es lo que podría resultar atractivo para el público chileno entonces?

-A pesar de todo el drama, hay momentos de humor. No es una comedia, por supuesto, pero la forma en que esta mujer se enfrenta a sus pensamientos, a su realidad desbordada, genera momentos de risas inesperadas. Ver la fragilidad humana tan desnuda, tan transparente, resulta en algo profundamente humano y cercano.

-Muy terapéutico...

- No lo veo como terapéutico, pero es cierto que muchos salen con sensaciones intensas. El teatro, por sí mismo, tiene algo de catártico, tanto para quienes lo hacen como para quienes lo viven. Yo, como actriz, siento que el escenario es un espacio de sanación, aunque no lo busque conscientemente. Cuando subo al escenario con una preocupación, salgo liberado. Y para los espectadores, esa misma experiencia puede suceder. El acto de estar en vivo, de compartir ese espacio, de ver cómo los personajes luchan, es algo profundamente sanador.

-Este personaje parece conectarse mejor con las mujeres que han dedicado su vida al hogar, y que este mundo hoy le da la oportunidad de redefinir su rol...

-Sí, muchas mujeres se sienten atrapadas entre lo que han sido y lo que el mundo espera de ellas. Este personaje se ha dado completamente al hogar, al marido, a los hijos, pero hay muchas mujeres que aún viven en ese esquema, aunque no lo reconozcan. No se trata solo de las madres tradicionales, sino de las mujeres que no logran separarse de la idea de que la maternidad es lo único que define su existencia.

-Y las que no son madres, ¿cómo sienten esta obra?

-La maternidad es solo una parte del relato. La figura materna está en todos, incluso en los que no tienen hijos. Todos tenemos una madre, todos cargamos con esa relación. Recuerdo que una mujer, después de la función, me dijo: "Tengo cuatro hijos varones". No sé qué quería expresar con eso, pero estaba claro que algo de la obra resonó en ella, quizás algo que no tenía que ver con la maternidad en sí, sino con las expectativas sociales sobre lo que significa ser mujer.

La baja maternidad

-En Chile el promedio de hijos por mujer es de 1,16 mientras el número de recambio humano es de 2: ¿Esta desvalorización de ma maternidad también se ve en Argentina?

-Es una tendencia similar. Cada vez son menos las mujeres que deciden tener más de un hijo. La maternidad, hoy en día, es una elección personal, una decisión con una carga emocional y moral enorme. Mis amigas más jóvenes no piensan en tener hijos, y eso se debe, en parte, a la incertidumbre del futuro. Vivimos tiempos difíciles, sobre todo en países como Argentina, donde la situación política y económica hace que pensar en el futuro sea una tarea casi imposible.

-Y en este contexto, el rol de madre de las mujeres parece ser lo más afectado.

-Claro , y sobre todo las madres. La política de (Presidente Javier) Milei ha dejado claro un desprecio profundo por las mujeres. Las personas a las que insulta, las que descalifica, en su mayoría son mujeres. Es como si el patriarcado estuviera tomando fuerza, no solo en las calles, sino también en las políticas que afectan directamente a nuestras vidas.

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Argentina con Milei

-¿Cuál es el rol de la madre argentina en esa realidad? Frente a la política, pero también en la resistencia cotidiana...

-Es un momento de resistencia total. Yo lo vivo desde el teatro, pero también desde la vida. El teatro es un acto de resistencia, la presencia en el escenario es resistencia. Estar viva, no dejar que te arrebaten la alegría, es resistencia. Y las mujeres que siguen luchando por sus derechos, que marchan por los jubilados, también son un símbolo de esa resistencia.

-Y a Cecilia Roth, actriz y argentina, ¿qué le está pasando como mujer- madre hoy?

-Bueno, acá en Argentina se ha terminado con el Ministerio de la Mujer, se ha terminado en las comisarías con los temas de género. No puedes ir a denunciar a una comisaría un problema de femicidio o de violencia de género porque ya no se llama femicidio. No nombran el femicidio ni el transfemicidio, aunque son "asesinatos iguales" en hombres y mujeres.

Las mujeres, en este momento, no tienen la opción que tenían hasta hace muy poco, que es salir de esa casa y tener protección del Estado. Es muy complicado lo que está pasando en todo sentido.

Cines vs plataformas

-Difícil de entender el fenómeno social cuando además la autoridad fue elegida democráticamente.

-La democracia es lo mejor de todo. Pero es un hecho democrático. La democracia tiene problemas cada vez más porque no se la cumple. Milei ahora está haciendo cosas que no dijo que iba a hacer y nadie dice nada. Está tomando los tres poderes, son suyos, y el cuarto poder, la prensa, también es suya. Es muy difícil.

Como dice Franco "Bifo" Berardi, ¿quiénes votan a las nuevas derechas? En general, hombres entre 18 y 40 años, blancos, misóginos, que no saben qué pasó con las mujeres en todo este tiempo. Las mujeres hemos movilizado muchísimo y ha pasado algo muy fuerte con el movimiento feminista. Argentina fue vanguardia de todo eso también, de "Ni una menos", del aborto legal. Y los hombres, hay muchísimos hombres que no saben dónde ponerse frente a una mujer que está, vamos a decir, empoderada. El patriarcado no terminó, por supuesto. Es un hecho cultural que está instalado y ahora está instalado en el gobierno.

-¿Tienes proyectos en España también?

-Sí, ahora me voy a presentar a Madrid en junio. El 20 de abril terminamos acá en Buenos Aires, empezamos con la gira por Chile y seguimos por distintos lugares de Argentina y el exterior. En junio estaré 10 días en Madrid presentando "Furia", una serie que hicimos hace unos meses, dirigida por Félix Sabroso, con cinco actrices españolas como protagonistas.

- Dentro de la industria cultural, las plataformas son hoy un nuevo nicho...

-Las plataformas son otro tema larguísimo para hablar. A mí la ceremonia de ir al cine me parece maravillosa, necesaria, y creo que se ha perdido. Las películas ahora se hacen a través de las plataformas, están una semana en cartel, si lo logran, o van directamente a la plataforma. Con lo cual, es una pena.

Es muy duro para los artistas y para todos los que trabajamos en el mundo audiovisual, porque si no eres tú la actriz que lo hace, será otra que lo hará por el dinero que te ofrecieron a ti y tú dijiste que no. Los actores cobramos muchísimo menos que hace unos años, muchísimo menos, todos, en todo el mundo.

Para la gente más joven no es raro, por supuesto, pero para mí, que iba tres veces a ver una película en una semana al cine... Hoy día hay muy poco cine argentino, muy poco cine europeo. Yo escuché a Tarantino puteando de las plataformas y diciendo "el cine está muerto, ya está".

Pero también las plataformas acercan a todos los países, esa es la parte buena, te dan esa cercanía que permiten estos dispositivos para ver películas de Bangladesh, de Gaza, de donde sea.