Es la hora de saber cuántos transgénicos, azúcar y sal tienen los alimentos
Por ello, la ministra secretaria de gobierno Ximena Rincón, que en 2012 presentó en el Senado un proyecto de ley de Moratoria y Etiquetado de Transgénicos, recibió un ejemplar de la primera versión en español de “Transgénicos: Mitos y Verdades”, de Antoniou, Fagan y Robinson (RAP-Chile, Quimantú, 2014). La obra fundamenta con base científica las razones por las cuales los alimentos elaborados con ingredientes transgénicos presentan riesgos para la población. La campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile le hizo llegar el libro presentado recientemente como preludio de la exigencia de que esta ley de moratoria y etiquetado, que duerme en el senado, se ponga en discusión con urgencia. En su rol actual, Ximena Rincón deberá decidir si responde a la demanda ciudadana integrando ese proyecto a la agenda legislativa definida por el comité de ministros, o se sitúa del lado de Monsanto, Pioneer/Dupont y sus pares.
La ley Super Ocho ignoró absolutamente el tema de los transgénicos. Muchos ciudadanos y ciudadanas, entre ellos Rodrigo Lampasona, de la iniciativa “Elige Vivir Sano” nacida al calor de la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, hicieron presente a través de observaciones al reglamento, su molestia porque el etiquetado no abarque los alimentos hechos con ingredientes transgénicos como la soya y el maíz transgénicos presentes entre muchos otras en las marcas Kellogg, Ades, Kraft.
Bachelet bloqueó el etiquetado
Ese es el argumento de Monsanto y los productores de transgénicos, llamado el principio de “equivalencia sustancial”, el cual no tiene base científica alguna. Ha sido usado en Estados Unidos para impedir el análisis toxicológico de este tipo de alimentos y permitir su pronta autorización. Y ya se cae a pedazos precisamente en la tierra madre de los transgénicos, Estados Unidos.
Etiquetado en Estados Unidos
Desde el año pasado un poderoso movimiento ciudadano está exigiendo a nivel de algunos estados federales de Estados Unidos, el derecho a saber qué están comiendo. Vermont aprobó el etiquetado este año, California casi lo logró el año pasado, y ahora lo intentan Oregon y Colorado. Para entender el poder de ese lobby y lo que ocurrió en Chile cuando se intenta etiquetar, es necesario conocer cómo operan las transnacionales de la agrobiotecnología en Estados Unidos, donde las leyes no contemplan “aportes reservados” y obligan a transparentar las donaciones de las empresas.
Pioneer dobló a Monsanto
La transnacional Dupont/Pioneer que está presente en Chile produciendo transgénicos y plaguicidas, aportó esta semana $4.6 millones de dólares para la campaña contra el etiquetado de transgénicos, doblando la cifra de Monsanto, que puso 2.9 millones de dólares. Los partidarios del etiquetado han logrado reunir US$6.6 milones de dólares ... contra 16.3 millones que las empresas productoras de transgénicos han inyectado para impedir que la gente sepa lo que come.