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Sabat ordena desalojo del Centro Comunitario Villa Olímpica y desconoce negociaciones por el terreno
El procedimiento contó con un amplio apoyo policial, con 6 retenes móviles, guanaco, un bus, camionetas de la Municipalidad de Ñuñoa y hasta un carro lanza-aguas. Además, Carabineros procedió a requisar los equipos del espacio donde hasta hoy funcionaba una sede, biblioteca y radio comunitaria. En el lugar, cerca de 15 talleres gratuitos eran impartidos para los vecinos.
Después del terremoto, el terreno pasó años abandonado. Por ello, hace un año y medio, la comunidad se decidió a recuperar el espacio, limpiarlo y habitarlo para convertirlo en un punto de cooperación y encuentro de los vecinos de Villa Olímpica. Motivados por la idea de formalizarlo como un lugar comunitario, los vecinos comenzaron las negociaciones con el Serviu –actual dueño del terreno- y hasta ahora se mantienen en trámites para obtener su comodato.
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“Llegaron con gente de la municipalidad, con camiones y personal que entró al recinto, desarmaron la casa que teníamos construida, se llevaron los equipos y toda la infraestructura. Nos dijeron que todo lo que se llevaron iba a estar a disposición en el Segundo Juzgado de Policía Local, no sabemos bajo qué cargo, porque no se nos presentó ningún documento debidamente autorizado que avale esta opción”, relató Beatriz Cifuentes, miembro de la asamblea del recinto y profesora de uno de los talleres impartidos a la comunidad.
Sin embargo, los vecinos aseguran que el alcalde también está en trámite para conseguir el terreno y hasta el momento no cuenta con ningún permiso para iniciar las obras. “La municipalidad no tiene autorización aún para construir ninguna cosa en el terreno. Los carteles los instalaron hoy dan cuenta de una acción planificada. Al mismo tiempo en que están desalojando, han puesto este lienzo que anuncia que aquí se construye el nuevo centro de salud”, detalló Cifuentes.
Los vecinos están consternados. Carabineros ya desmanteló el trabajo de más de un año de la gente de Villa Olímpica, con equipos e instalaciones sustentados en la autogestión. Sin embargo, la presencia policial superó ampliamente a los vecinos y, aunque aseguran haber sido provocados, no resistieron al desalojo. Hoy, esperan que encargados del Serviu lleguen hasta el lugar para conversar lo ocurrido “y que no solo nos respalden a nosotros, sino que se pronuncien en contra de la acción ilegal de la Municipalidad”.
El autoritario estilo Sabat
El espacio, hoy en disputa, es defendido con porfía por los vecinos de la Villa Olímpica, que fueron quienes lo limpiaron y adaptaron para su uso comunitario. Hasta hoy, más de 15 talleres de yoga, huerto, cine, karate, entre otros, eran impartidos de forma gratuita y además funcionaba una radio por transmisión vía streaming, que tenía sus equipos al interior del espacio y fueron requisados.
Durante la semana pasada, el Centro Comunitario Villa Olímpica realizó una nueva versión del Festival de Cine Social y Antisocial (Feciso) y para el próximo sábado se contemplaba un concierto. Sin embargo, ninguna de esas actividades podrán ser concretadas tras el desalojo: “Votaron todas las instalaciones que teníamos, una biblioteca, una radio y una sede comunitaria… todo el trabajo. Además, instaló faenas”, comentó Tusy Urra, dirigenta de la villa.
Al parecer, Sabat se habría refugiado en un recurso de protección perdido por los vecinos, en el que la Dirección de Obras no entregó el permiso para construir una mediagua al interior del espacio. Sin embargo, dicha decisión no implicaba la autorización hacia el alcalde para iniciar sus obras.
“Serviu está en conocimiento. No existen permisos para construir el centro de salud ni nada, pese a que están instalando carteles por toda la villa”, detalló Urra. Y agregó: “Este es un terreno que está abandonado hace 5 años, más o menos, después del terremoto de 2010. Era un foco de delincuencia y drogadicción, y como comunidad lo recuperamos hace un año y medio atrás, abrimos el terreno, comenzamos a limpiar y convocamos a asambleas abiertas. Los vecinos empezaron a dar sus ideas para realizar un proyecto comunitario y hemos seguido todos los conductos regulares”.
En tanto, para las 6 de la tarde de este miércoles 22 de octubre, está organizada una Asamblea de Vecinos, afuera del Centro Comunitario (ubicado en Obispo Orrego con Aristóteles, Ñuñoa). El llamado es abierto a todos los habitantes de Santiago que quieran solidarizar con la defensa del espacio.
“No es algo que nos afecta solo a nosotros. Esto da cuenta de cómo el alcalde, de manera autoritaria, impone sus puntos de vista con el uso de la fuerza pública”, detalló Beatriz Cifuentes.