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En el Día de la Fotografía: Joel-Peter Witkin, el retratista de lo feo
Fue un artista clave de la fotografía contemporánea durante el siglo XX y su influjo sigue manifestándose hasta el día de hoy. Retratista de lo feo, de lo ordinario, de lo grotesco, auto llamó su arte como “arte degenerado” por su forma transgresora y vanguardista de abordar el arte de una forma diferente. Principalmente Witkin, suele mezclar en sus fotografías muerte (cadáveres), sexo, mutilaciones y deformaciones, evocando a pasajes bíblicos o pinturas famosas.
Según dichos del propio Witkin su visión personal y sensibilidad proceden de un suceso que observó cuando era pequeño. Una niña había sido decapitada, producto de un accidente de autos. Desde ahí, la visión del fotógrafo cambió, dedicándose en un tiempo más a la denominada fotografía mortuoria, dónde se utiliza el cadáver cómo espectáculo, siendo estos seres afrontados al espectador como auténticos antihéroes relegados por la sociedad.
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Para muchos Witkin es un tipo morboso, que ahonda en lo más repugnante, la utilización de cadáveres, enanos, hermafroditas, y gente mutilada. Estas opciones transgreden lo que eran las normas en la fotografía, de contemplar la belleza del cuerpo humano con el desnudo insinuante, el paisaje contemplativo, el lado amable de la vida, el registro del objeto o el humano en vida.
Su fotografía más reconocida, de su gran repertorio de composiciones fue la primera que realizó en una morgue de alguna universidad estadounidense, esta obra está compuesta por una cabeza decapitada, que fue cortada por la mitad, para que parezca que son dos hombres besándose.
La obra de Joel Peter-Witkin es pecadora, y muchas veces no es posible realizar sus fotografías en su país, por lo que con frecuencia visita México para trabajar con los cadáveres que han sido olvidados. La intención de este gran artista visual es revelar un lado oculto de la sociedad, tan oscuro y horroroso que nadie se ha atrevido a explorar.