Este miércoles será recordado como una jornada histórica para la comunidad científica ya que se realizará el esperado lanzamiento de Artemis II, la segunda misión del programa Artemis de la que llevará por primera vez, en más de 50 años, a cuatro personas a la Luna.
De cambios en ADN al lado oculto de la Luna: Los secretos que Artemis II busca descifrar para construcción de base lunar
Con experimentos innovadores —como el “órgano en un chip”— y estudios sobre radiación, genética y sistema inmune, el viaje busca sentar las bases para una futura presencia permanente en la Luna.
La primera vez que seres humanos llegaron al satélite natural de la Tierra fue el 20 de julio de 1969, cuando el astronauta Neil Amstrong plasmó la primera pisada: "Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad", describió.
56 años después Artemis II repetirá la misión, marcando a su vez un hito en materia de género y diversidad: Christina Koch, especialista de la operación, será la primera mujer aventurarse al espacio profundo; mientras que el piloto Victor Glover, será la primera persona negra en lograr la hazaña.
El lanzamiento está programado para este miércoles a las 18:24 horas (hora en Florida, EEUU) desde el Centro Espacial Kennedy en Florida.
Desde que llegó el ser humano a la Luna millones de personas en el mundo se han preguntado por qué la NASA no ha vuelto enviar a más tripulación al satélite natural. Lo cierto es que este tipo de misiones tienen un gran costo, además de numerosas complejidades técnicas y biológicas.
Sin embargo, la misión Artemis II no solo tiene un foco astronómico. El programa contempla una serie de pruebas que serán útiles para la comunicad científica en áreas como la biología o la geología.
"Lo asombroso de contar con tripulaciones es que tienen cerebro y ojos, y la capacidad de pensar y reaccionar", sostuvo Barbara Cohen, científica del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA.
¿Cuáles son los objetivos de Artemis II?
Desde una dimensión estratégica, Artemis II forma parte de un programa amplio que busca construir la primera base de la humanidad en la Luna.
Para esto, primero hay que investigar cómo este tipo de salidas al espacio profundo afecta al cuerpo y la salud humana: se estima que puede incrementar el riesgo de padecer cáncer o sufrir problemas a la vista, según estudios previos elaborados a partir de viajes cortos en la órbita terrestre.
Incluso, generaría cambios en la genética molecular. En 2021 se detectó que los viajes espaciales modificaban la longitud de los telómeros, que son estructuras de ADN ubicadas a ambos extremos de los cromosomas y cuya función es evitar que estos últimos se desgasten —se relaciona con el envejecimiento—.
Además de todos estos antecedentes, la tripulación de Artemis II se expondrá a la radiación del espacio profundo: para medirla se instalaron sensores en toda la cabina del cohete.
También se tomaron muestras de saliva y de sangre que serán comparadas con nuevos exámenes una vez la tripulación regrese del espacio, con el objetivo de analizar posibles modificaciones al sistema inmunológico.
Pero el objetivo más innovador en esta materia será el experimento de "órgano en un chip": los investigadores tomaron muestras de sangre a la tripulación para extraer, asilar y congelar células inmaduras de la médula ósea.
Durante esta jornada, estas células serán depositadas en dos chips del porte de un USB por cada astronauta. Uno de esos dispositivos viajará al espacio y otro se quedará en la Tierra. Lo anterior permitirá identificar daños al ADN y alteraciones en los telómeros.
Finalmente, desde la geología planetaria, los astronautas también observarán y tomarán fotografías a las formaciones rocosas del lado oculto del satélite natural, el que nunca ha sido visto por seres humanos.