martes 13 de octubre de 2026

Brisca en Valparaíso: adultos mayores convierten las cartas en amistad, memoria y resistencia

En una esquina de Valparaíso, entre mesas plegables, café, conversación y una baraja española, un grupo de adultos mayores mantiene mucho más que un juego.

13 de octubre de 2026 - 14:55

En la intersección de calle Uruguay de Valparaíso, entre Independencia y Colón, funciona el Club de Brisca de la Tercera Edad, una organización que nació en 2002 y que se ha transformado en un punto de encuentro para quienes encuentran en las cartas una manera de mantenerse activos, acompañados y vinculados con la ciudad.

De lunes a sábado, entre las 9:00 y las 19:00 horas, sus integrantes se reúnen alrededor de las mesas. La brisca es la excusa. Detrás de cada partida hay amistad, memoria, estrategia, organización comunitaria y también una forma de resistencia frente al aislamiento que muchas veces acompaña a la vejez.

Brisca y envejecimiento activo en pleno Valparaíso

Jugar exige atención permanente. Hay que recordar las cartas, calcular posibilidades, observar al compañero y anticiparse al adversario.

Para los integrantes del club, esta rutina se ha convertido en una verdadera gimnasia mental. La brisca les permite ejercitar la memoria, el cálculo, la estrategia y la concentración, pero también entrega algo igual de importante: una razón para salir de casa y encontrarse con otros.

Mantenerse lúcidos, activos y acompañados forma parte del sentido que adquieren estas reuniones cotidianas.

En torno a las mesas circulan también las historias acumuladas durante décadas. Apodos que sobreviven desde la juventud, conversaciones, café, cigarrillos y amistades que han crecido junto con el propio club.

Un club autogestionado por personas mayores

La organización tiene sus propias reglas.

Sus integrantes aportan una cuota de $3.000 y realizan rifas y completadas para financiar actividades recreativas. Tres de sus cerca de 20 socios deben asumir turnos para instalar las mesas y hacerse cargo del espacio.

No se permite consumir alcohol ni protagonizar peleas.

La camaradería es parte esencial de esta pequeña comunidad urbana.

Entre sus integrantes se encuentra Luis Donoso y también Adriana, exbasquetbolista y durante años la única mujer del grupo, aunque ocasionalmente se suma otra participante.

También está Daniel Illanes, quien conserva una credencial de 1997 de la Unión de Reporteros Gráficos. Durante años fue él quien observó y registró la realidad a través de una cámara. Hoy, paradójicamente, forma parte de las imágenes de esta crónica visual.

Final de brisca: El cierre de una partida de brisca marca una pausa antes de volver a reunirse alrededor de las cartas y continuar con la jornada.

Final de brisca: El cierre de una partida de brisca marca una pausa antes de volver a reunirse alrededor de las cartas y continuar con la jornada.

La defensa del espacio público

La historia del Club de Brisca también está marcada por la disputa por un lugar donde reunirse.

Sus integrantes ya fueron desplazados de Plaza O'Higgins debido a la construcción de estacionamientos subterráneos. Ahora temen nuevamente perder el espacio que ocupan.

El club funciona como una organización comunitaria sin fines de lucro y sus integrantes defienden su derecho a mantenerse reunidos y utilizar el espacio público.

Un nuevo traslado no significa solamente cambiar las mesas de lugar. Para quienes llevan años encontrándose allí implica volver a buscar un espacio, organizarse nuevamente y suspender, al menos temporalmente, una rutina que forma parte esencial de sus vidas.

Adultos mayores que se niegan a desaparecer de la ciudad

La escena es sencilla: hombres y mujeres sentados alrededor de una mesa jugando cartas.

Pero detrás de ella aparece una pregunta mucho mayor sobre cómo las personas mayores habitan las ciudades.

Aquí la tercera edad no ocupa el espacio público por accidente. Lo convierte en un lugar de encuentro, pertenencia y vida comunitaria.

Cada partida permite mantener activa la mente, pero también las relaciones sociales. Las cartas conectan historias personales, amistades de décadas y una forma de sentirse parte de la ciudad.

En tiempos en que la soledad y el aislamiento de las personas mayores representan un desafío creciente, una mesa instalada en una calle de Valparaíso puede convertirse en algo mucho más significativo de lo que parece.

Mientras haya cartas sobre la mesa, habrá también una razón para regresar al día siguiente.

Esta galería fotográfica fue realizada por estudiantes del ramo Fotografía Social de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a cargo del profesor Lucas Urenda.

Jugadores de Valparaíso: Integrantes del Club de Brisca de la Tercera Edad se reúnen en el espacio público para compartir un juego que los mantiene conectados con su comunidad.

Jugadores de Valparaíso: Integrantes del Club de Brisca de la Tercera Edad se reúnen en el espacio público para compartir un juego que los mantiene conectados con su comunidad.

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