Operación Rey Arturo: Vidal y la disculpa de un sueño desmedido
El hombre crece, se agranda, con el tiempo ya no sabe cómo dominar su salario y termina por invertirlo, entre otros objetos inútiles o suntuosos, en una máquina de cuatrocientos caballos de fuerza que maneja como un energúmeno por las pistas averiadas del país.