El ronquido de papá (y la confesión de Teo)
Hace poco me llamó Teo para que le presentara un libro. Sin tiempo y dedicado a mis columnas y a nuestro propio libro, no fui capaz de decirle que no. Y créanme. No fue por falta de sinceridad. Aquellos que me conocen saben que ser honesto no es mi déficit, ni problema.