Memorias de octubre (18): De los culíes de Indonesia a los hornos de Kusnetzk
No son pocos quienes recuerdan (Martin lo hace en un libro; Losurdo, en otro) que en medio del tiempo dedicado a excavar las profundísimas fosas para los cimientos, los trabajadores levantaban también salas de cine, clubes, escuelas. En esos espacios se formaban ellos, sus hijos, sus padres, familias completas. Y en esos espacios se debatía también hasta altas horas de la madrugada quién era el mejor poeta soviético del momento. ¿Quién era? Usted puede decidir: ¿era Block, era Maiakovski, era Yesenin?.