Crónicas militantes rurales II: Militar versus militante
Nos hicieron varios exámenes. Noté que uno de los milicos era el Cabezón Soto. Un gorila, bueno para la ñoco, pero ahora era milico. Habíamos sido compañeros en el liceo B-30 Manuel Bulnes de Parral. Siempre nos topábamos en los recreos, tras el baño donde íbamos a fumar a escondidas de los inspectores.