¿Sánchez o Guillier a segunda vuelta? Una dura negociación
La imagino, la mesa de negociación, como un encuentro serio, sudado, sesudo, de risas y llantos a puertas cerradas. De pararse y sentarse. De entrar y salir de la sala de reuniones. Y sin cámaras, sin IPhones ni Notebooks, sin redes sociales, sin audios lanzados al ciberespacio. Iluso yo, al estilo de la política sensata, antiguamente definida como “el arte de gobernar”.