El derrame de petróleo en el Golfo de México, que ha afectado más de 600 kilómetros de litoral en Veracruz, Tabasco y ahora Tamaulipas, incluyendo siete reservas naturales protegidas, no solo ha desatado una fuerte confrontación entre grupos ecologistas y el gobierno mexicano, sino que también ha elevado las tensiones bilaterales con Estados Unidos y puesto en el centro del debate la expansión de las actividades de perforación en la región.
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Derrame de petróleo en México se acerca a las 1.000 toneladas: Ecologistas advierten autorización de perforaciones
El hecho de este derrame de petróleo hizo que organizaciones se lanzaran contra el gobierno mexicano por supuestamente mentir sobre el origen de este desastre ecológico.
Diecisiete organizaciones ambientalistas, entre ellas Greenpeace México, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y la Alianza Mexicana contra el Fracking, acusaron al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y a Petróleos Mexicanos (Pemex) de mentir sobre el origen del incidente.
Desastre ecológico en Golfo de México
Según las ONGs, imágenes satelitales de febrero muestran un buque de reparaciones de Pemex posicionado sobre una extensa mancha de hidrocarburos en el ducto Old Ak C del complejo Cantarell, lo que indicaría que la fuga proviene de infraestructura estatal y no de causas naturales ni de un vertimiento ilegal de un buque anclado, como sostiene la versión oficial.
El gobierno federal rechazó las acusaciones y atribuyó el derrame a un “vertimiento ilegal” de un buque no identificado y a emanaciones naturales históricas en la zona.
“No existe evidencia de fuga en la infraestructura de Pemex. Se están realizando estudios científicos independientes”, afirmó la vocería presidencial. Hasta ahora, Pemex reporta la recuperación de más de 785 toneladas de contaminantes y apoyos por 35 millones de pesos a pescadores afectados (más de 3.600 personas impactadas).
Sin embargo, la crisis ha trascendido las fronteras. El derrame avanza hacia el norte, en dirección a las costas de Estados Unidos, lo que ha generado alarma en Washington y elevado el riesgo de una tensión diplomática bilateral.
Analistas advierten que, de alcanzar aguas estadounidenses, el incidente podría convertirse en un nuevo frente de confrontación entre México y el gobierno de Donald Trump, en un contexto ya marcado por disputas energéticas y ambientales históricas.
Trump y decisiones controvertidas
En paralelo, el derrame ocurre justo cuando la administración Trump impulsa con fuerza el aumento de las perforaciones petroleras en el Golfo de México.
Esta semana, el gobierno estadounidense activó un mecanismo excepcional, conocido como el “escuadrón de Dios” o God Squad, para eximir a las operaciones de petróleo y gas offshore de las protecciones de la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
El gobierno de Donald Trump argumentó que las protecciones para especies como ballenas o tortugas en el golfo de México han estado limitando la producción de hidrocarburos y que levantar estas restricciones incrementaría esos volúmenes y fortalecería la seguridad nacional.
Entre las especies protegidas por las restricciones que estaban en vigor estaba el rorcual, el pez sierra peine y una variedad de tortugas.
"La extinción es un precio inaceptable a pagar, especialmente cuando prácticas de sentido común, consolidadas desde hace tiempo, pueden garantizar que el desarrollo responsable de la energía y la recuperación de la fauna puedan coexistir", dijo el presidente y CEO de National Wildlife Federation, Collin O'Mara, en un comunicado al criticar la decisión.