El año que cambió a Nicaragua
Desde que estalló la crisis, Ariana no ha vuelto a dormir en su cama, a sus 19 años tuvo que tomar la decisión de pasar a la clandestinidad y las casas de seguridad se convirtieron en su hogar. Carlos, ex guerrillero sandinista, hoy tiene a su hijo en la cárcel por apoyar las protestas y eso lo llevó a convertirse en uno de los principales activistas por la liberación de los presos políticos. “El Soldador” lleva la marca de este conflicto en su propio cuerpo, ha pasado dos veces por la cárcel y un paramilitar le arrancó de un balazo un dedo de su mano derecha. Por su parte Ivonne, se mantiene leal al gobierno a pesar de ver a su hija partir al exilio hace ya varios meses. En este escenario, la palabra “normalidad” continúa apareciendo una y otra vez en los discursos oficialistas.