La solicitud de salida de la directora del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género se transformó en un nuevo foco de tensión política.
Mujeres del oficialismo: Nuñez, Matthei, Rubilar y Gatica presionan al gobierno para revertir salida de directora de Sernameg con cáncer
Críticas transversales por salida de directora de SernamEG en tratamiento por cáncer: cuestionan falta de humanidad y efectos en la gestión del servicio.
La decisión del gobierno de pedir la renuncia no voluntaria a Priscilla Carrasco —quien atraviesa un tratamiento por cáncer de mama— generó cuestionamientos desde distintos sectores, tanto oficialistas como de oposición, que coincidieron en calificar la medida como falta de sensibilidad.
Carrasco, designada a través del sistema de Alta Dirección Pública, recibió su diagnóstico en julio de 2025 y actualmente se encuentra en quimioterapia.
En ese contexto, el Ministerio de la Mujer solicitó su salida, lo que activó una serie de reacciones públicas que apuntan a la oportunidad y al criterio detrás de la decisión.
Reacciones desde Chile Vamos
Las primeras críticas surgieron desde figuras vinculadas a Chile Vamos. La exministra Karla Rubilar expresó reparos a la decisión y llamó a reconsiderarla, señalando que remover a una autoridad en medio de un tratamiento oncológico no resulta coherente con el rol de la institucionalidad.
Su postura fue respaldada por Evelyn Matthei, quien manifestó acuerdo con esas palabras. A ellas se sumó la senadora María José Gatica, quien cuestionó duramente la medida, indicando que no responde a criterios de empatía ni humanidad, especialmente considerando el impacto físico y emocional que implica una enfermedad de este tipo.
Las críticas dentro de este sector también incluyeron a la presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien planteó que la decisión debería revertirse y llamó a no profundizar el sufrimiento de la persona afectada. En esa línea, insistió en la necesidad de actuar con mayor compasión en el ejercicio de la política.
Cuestionamientos desde la oposición
Desde la oposición, las reacciones se multiplicaron y apuntaron tanto a la situación personal de Carrasco como a su gestión al frente del servicio.
La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, calificó la medida como una señal de falta de humanidad, destacando además que durante su periodo se habría alcanzado una cobertura del 90% del territorio nacional.
En la misma línea, la diputada Ana María Gazmuri cuestionó la salida de la directora, subrayando que había sido ratificada para el periodo 2025-2028. A su juicio, una desvinculación en estas condiciones afecta la continuidad del funcionamiento del Estado.
También la senadora Loreto Carvajal criticó la decisión, insistiendo en que gobernar implica considerar la dimensión humana de las decisiones. Por su parte, el senador Juan Luis Castro calificó la medida como inhumana, recordando que el cáncer de mama es una de las principales causas de muerte en mujeres en Chile.
A estas voces se sumó la diputada Lorena Fríes, quien apuntó a una falta de humanidad al exigir la salida de la autoridad mientras enfrenta su tratamiento médico.
Impacto en la conducción del servicio
Las críticas no solo se centraron en la situación personal de la directora, sino también en las consecuencias institucionales de su eventual salida.
La exministra de la Mujer, Antonia Orellana, advirtió que esta decisión podría dejar sin conducción al servicio en un momento clave, especialmente en el contexto de la implementación de la Ley Integral.
Según planteó, los tiempos administrativos asociados al sistema de Alta Dirección Pública podrían implicar meses sin una jefatura titular, lo que afectaría la continuidad de la gestión.
En paralelo, la polémica se enmarca en un contexto de cuestionamientos más amplios al Ejecutivo. En días previos, ya se habían levantado críticas por la forma en que el gobierno ha manejado su comunicación, tras una publicación de la Segegob que generó controversia.
Esa situación fue abordada por el ministro del Interior, quien defendió la capacidad del gobierno para enfrentar crisis sin desordenarse.