El picaflor de Juan Fernández es una especie endémica de Chile que se encuentra en peligro crítico de extinción y cuya supervivencia depende de un territorio extremadamente reducido. Habita únicamente en la isla Robinson Crusoe, donde enfrenta la pérdida de bosque nativo y la presencia de especies invasoras que amenazan tanto a ejemplares adultos como a sus crías.
Conocido científicamente como "Sephanoides fernandensis", este colibrí es uno de los habitantes más singulares del Archipiélago de Juan Fernández. Su aislamiento durante miles de años permitió que desarrollara características muy diferentes a las de otros picaflores.
¿Dónde vive el picaflor de Juan Fernández?
Actualmente, su distribución está restringida a la isla Robinson Crusoe, donde puede encontrarse en bosques, matorrales, jardines y otras zonas con vegetación. Aves de Chile sitúa su hábitat entre los 0 y 800 metros sobre el nivel del mar.
Esta distribución extremadamente limitada constituye uno de sus principales factores de vulnerabilidad: una alteración importante del ecosistema de la isla puede afectar a prácticamente toda la especie.
Una subespecie asociada a la isla Alejandro Selkirk, "Sephanoides fernandensis leyboldi", no ha sido registrada desde comienzos del siglo XX y es considerada extinta.
¿Cómo es y qué come?
Una de sus características más llamativas es la marcada diferencia entre machos y hembras. El macho mide entre 11,5 y 12 centímetros y posee un plumaje rojizo oscuro con plumas doradas brillantes en la cabeza. La hembra alcanza alrededor de 10,5 centímetros, con la zona superior verde brillante y el vientre blanco con manchas verdes.
Su alimentación se basa principalmente en el néctar de las flores, aunque también consume pequeños insectos, especialmente durante la época reproductiva. Esta relación con la vegetación convierte al picaflor en un importante polinizador del bosque nativo.
¿Cómo se reproduce?
La temporada reproductiva se desarrolla principalmente entre septiembre y mediados de noviembre. Construye pequeños nidos en forma de copa utilizando fibras vegetales, musgos y telarañas, generalmente sobre ramas a varios metros del suelo.
La puesta normalmente está compuesta por dos huevos blancos. Esta etapa resulta especialmente vulnerable frente a depredadores introducidos en la isla, como gatos, ratas y coatíes.
¿Cuántos picaflores de Juan Fernández quedan?
Determinar una cifra exacta es complejo y las estimaciones varían según la fuente y el año. Oikonos sitúa la población global aproximadamente entre 1.000 y 3.000 individuos.
Aves de Chile, utilizando antecedentes de la UICN de 2025, recoge una estimación de entre 490 y 2.000 individuos maduros y señala que la población continúa disminuyendo. La especie está clasificada en Peligro Crítico.
¿Por qué está en peligro crítico de extinción?
Una de las principales amenazas son las especies invasoras. Gatos, ratas y coatíes pueden depredar adultos, huevos y polluelos, mientras plantas introducidas como la zarzamora y el maqui desplazan la vegetación nativa de la que depende el picaflor.
A ello se suman la pérdida y degradación de su hábitat, los incendios forestales, el cambio climático, el manejo del ganado y otras alteraciones humanas. Aves de Chile también identifica su rango extremadamente pequeño y la pérdida de hábitat entre los factores que explican su disminución.
Para intentar revertir esta situación se desarrollan iniciativas de restauración del bosque nativo, control de plantas invasoras, esterilización y adopción de gatos, además de acciones contempladas en el Plan RECOGE.
La conservación del picaflor también resulta fundamental para el ecosistema de Robinson Crusoe: al alimentarse del néctar participa en la polinización de especies vegetales nativas, por lo que su desaparición podría afectar otras relaciones ecológicas de la isla.