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Alerta

Erizo negro se transforma en plaga en Chile: cómo esta especie está provocando "desiertos submarinos"

Poco a poco el erizo negro comenzó a explotar su población en el suelo marino chileno, afectando ecosistemas locales y provocando problemas que deben solucionarse.

Por Cristian Neira 13 de mayo de 2026 - 10:41

El aumento descontrolado del erizo negro en las costas de Chile comenzó a preocupar a científicos, pescadores artesanales y organizaciones medioambientales, debido a las consecuencias en el ecosistema que tiene su sobrepoblación.

La expansión de esta especie está arrasando con bosques de algas y ecosistemas bentónicos completos, generando lo que especialistas ya denominan como verdaderos “desiertos submarinos”.

Plaga de erizo negro en Chile: zonas afectadas

La situación afecta especialmente a zonas como Quintay, Rapa Nui y el Archipiélago Juan Fernández, donde investigadores del Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ) de la Universidad Andrés Bello han detectado una proliferación masiva de estos organismos marinos.

Según explican los expertos, los erizos negros consumen grandes cantidades de algas y otras formas de vida esenciales para mantener el equilibrio ecológico en el fondo marino. El problema surge cuando la población crece sin control, dejando extensas áreas rocosas completamente vacías de vegetación y biodiversidad.

Cómo los erizos negros están destruyendo el ecosistema marino chileno

Los científicos detallan que los bosques de algas submarinas cumplen un rol clave para la vida marina. Funcionan como refugio, fuente de alimento y zonas de reproducción para múltiples especies de peces e invertebrados.

Sin embargo, la sobrepoblación de erizos negros ha provocado un consumo excesivo de estas algas, transformando el paisaje submarino en superficies áridas y empobrecidas biológicamente.

El fenómeno no sólo afecta a la biodiversidad marina, sino también a la pesca artesanal y a las comunidades costeras que dependen económicamente de estos ecosistemas.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por CIMARQ, el monitoreo se desarrolla junto a buzos y pescadores locales, utilizando registros audiovisuales submarinos y herramientas de aprendizaje automático para medir el avance de la plaga.

“La pérdida de biodiversidad impacta directamente en la pesca artesanal, el turismo y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras. La integración de saberes locales y ciencia aplicada permitió alcanzar una evaluación mucho más precisa del estado de estos fondos marinos” (Claudia Navarrete Taito, gestora del proyecto e investigadora de CIMARQ) “La pérdida de biodiversidad impacta directamente en la pesca artesanal, el turismo y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras. La integración de saberes locales y ciencia aplicada permitió alcanzar una evaluación mucho más precisa del estado de estos fondos marinos” (Claudia Navarrete Taito, gestora del proyecto e investigadora de CIMARQ)

Los científicos advierten que, si no se toman medidas a tiempo, el fenómeno podría seguir expandiéndose a otras áreas costeras de Chile, comprometiendo seriamente la biodiversidad marina y el equilibrio ecológico del océano Pacífico suroriental.

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