Un hito en conservación se registró en el norte del país luego de que funcionarios del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) captara por primera vez, en más de 10 años, un picaflor de Arica (Euludia yarrellii), especie endémica que se encuentra en peligro crítico de extinción.
Se trata de un ejemplar hembra observado en la microrreserva de Chaca, ubicada en la Región de Arica y Parinacota, y que forma parte de la Red de Microreservas para la Conservación del picaflor de Arica.
Exitoso plan de monitoreo
El avistamiento del picaflor de Arica se suma al de dos ejemplares más, macho y hembra, observados en la microrreserva de Vítor, en pasado marzo.
Estos registros demuestran que las zonas de conservación y el monitoreo constante son herramientas que ayudan a proteger a las especies más amenazadas del país.
En ese contexto, la Red de Microreservas para la Conservación del Picaflor de Arica cumple un papel fundamental, agrupando a cinco terrenos fiscales de los valles de Chaca, Vítor, Azapa y Puquios.
Se trata de 31,7 hectáreas que funcionan como un espacio seguro para las especies en peligro de extinción y en el que se realizan limpiezas, instalación de señaléticas, senderos, sistemas de regadío, y la plantación de 4.500 árboles y arbustos que enriquecen al ecosistema.
Actividad agrícola: una amenaza real
La situación del picaflor de Arica es crítica ya que a la fecha se registran 400 ejemplares en Chile, mientras que en 2023 la cifra era de 1.500 aproximadamente.
Esta disminución responde directamente a actividades humanas como la actividad agrícola, que arrasa con la vegetación nativa para convertir la tierra en campos de cultivo. En ese sentido, se reducen los espacios de anidación obligando a las aves a migrar.
En la misma línea, el uso de pesticidas y herbicidas puede envenenar a las aves o a sus fuentes alimentos, reduciendo considerablemente las especies vegetales de su hábitat.