Una nueva generación de buzos de la pesca artesanal marcada por el vínculo sostenible con el mar y los ecosistemas marinos se ha formado luego de que siete nuevos mariscadores recibieran su certificación en el marco del Curso de Buzo Mariscador Básico con Énfasis en Sostenibilidad, en la Región de Valparaíso.
El curso, desarrollado por Fundación Capital Azul en el marco del Proyecto GEF Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad e impartido por VALPOSUB, busca que el trabajo de la pesca artesanal transite hacia un modelo adaptativo con enfoque en la custodia de la biodiversidad local y al cuidado de los recursos marinos.
Esta preparación técnica resulta vital para dotar a las caletas de herramientas científicas que aseguren la salud de las áreas de manejo.
Los participantes recibieron 120 horas de formación semipresencial, combinando conocimientos sobre biología marina, auxilio médico, fisiología y ecología submarina.
Luego, rindieron el examen en Muelle Barón: este consistió en nadar 100 metros en dos minutos y medio, hacer apneas y resolver contingencias en profundidad de manera colaborativa.
Un nuevo foco en la pesca artesanal
José Valencia, coordinador de Experiencias Marinas del Proyecto GEF Incentivos, destacó que “este curso responde a una necesidad concreta de las Experiencias Demostrativas Marinas en la Región de Valparaíso: contar con más personas capacitadas y certificadas para avanzar posteriormente hacia monitoreos de biodiversidad y servicios ecosistémicos en los Refugios Marinos".
En ese sentido, el conocimiento de los siete mariscadores potencia a la pesca artesanal dotándola de mayores herramientas y conocimientos para generar información de sus propias áreas de manejo, evaluar resultados de conservación y adaptar una mirada con foco ecosistémico, explica Valencia.
Buceo: una práctica en declive
Andrés Smith, encargado de monitoreos de biodiversidad en Fundación Capital Azul, cuenta que en las organizaciones con las que trabaja se observa un declive de la actividad de buceo y una falta de relevo generacional: “Los buzos ya están más viejos y los jóvenes no se interesan tanto en la actividad marítima”, señala.
En ese sentido, para sostener la actividad bajo criterios ecológicos resulta primordial renovar el capital humano, dado el envejecimiento poblacional en los gremios artesanales.
Fue así que el taller convocó a integrantes de Maitencillo, Ventanas y caletas aledañas, abriendo espacio al relevo generacional y a tres mujeres.
“La primera capacitación era para que aprendieran a bucear y se certificaran ante la autoridad marítima, y ahora nos toca enseñarles a monitorear”, explica Smith.