Recordando a Óscar Castro: Para reírse de los milicos había que ser valiente y creativo
En este mismo sitio recordamos hace algunos días una anécdota de Óscar Castro en la prisión política, en Melinka de Puchuncaví, donde le toman el pelo al comandante del campo. No sabíamos de su enfermedad. No imaginábamos que el maldito COVID también se lo llevaría a él, en París, en su exilio interminable.
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