VOCES| El día del teatro y Andrés Pérez: El síntoma de un cierto fracaso de la Transición
Después del día del libro viene el día de la danza, después viene el día de la madre y después el día del teatro. Las efemérides bien podrían ser como las sirenas que distraen con su canto a los navegantes, haciéndolos creer que celebrar un “día de” basta, que es suficiente una fecha al año para dedicarle atención a alguien o a algo, para sentir que se ha cumplido una tarea, con los libros, con la madre, con el teatro. Y listo.
Por
Elisa Montesinos