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Política

Del "Estado en quiebra" al "no me esperaba la exigencia": la cadena de errores que sacaron a Trinidad Steinert y Mara Sedini del gobierno

La noche de este martes y con la frase “no esperaba hacerlo”, Kast ejecutó su primer cambio de gabinete sacando a Trinidad Steinert y Mara Sedini.

Por Cristian Neira 20 de mayo de 2026 - 08:43

El presidente José Antonio Kast concretó la noche de este martes su primer cambio de gabinete, apenas 69 días después de asumir en La Moneda, con la salida de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, y de la vocera de Gobierno, Mara Sedini.

Durante la ceremonia, el Mandatario reconoció que el ajuste ministerial no estaba en sus planes. “No esperaba hacer este cambio de gabinete. No era lo que tenía pensado para esta etapa de gobierno”, afirmó al oficializar la llegada de Martín Arrau a Seguridad y de Claudio Alvarado como nuevo vocero de Gobierno, manteniendo además Interior bajo su control.

La salida de ambas ministras se produjo tras semanas de controversias políticas, errores comunicacionales y críticas incluso desde sectores oficialistas, en un gobierno que ha enfrentado un rápido desgaste en áreas consideradas clave para la administración republicana: seguridad y comunicación política.

La caída de Trinidad Steinert: del Plan de Seguridad a la improvisación

La situación de Trinidad Steinert llegó a su punto cúlmine en mayo, luego que enfrentara fuertes cuestionamientos por la inexistencia, o falta de claridad, de un Plan Nacional de Seguridad, pese a fue anunciada como ministra en febrero, fue la principal promesa de campaña de Kast y ya llevaba 2 meses en su cargo.

La exfiscal regional de Tarapacá había llegado al gabinete como una de las apuestas más simbólicas del ultraderechista, considerando que la seguridad fue el eje central de su campaña presidencial. Sin embargo, sus declaraciones en Radio Agricultura terminaron detonando una crisis política.

“Hay aspectos que sí han sido más complejos, que me llaman la atención. Por ejemplo, esta demanda que yo no me esperaba de la exigencia de un plan de seguridad estructurado, concreto” (Exministra Trinidad Steinert). “Hay aspectos que sí han sido más complejos, que me llaman la atención. Por ejemplo, esta demanda que yo no me esperaba de la exigencia de un plan de seguridad estructurado, concreto” (Exministra Trinidad Steinert).

La frase fue interpretada como una señal de improvisación en la principal promesa de campaña del Ejecutivo. Parlamentarios cuestionaron que, a casi dos meses del inicio del mandato, el gobierno no contara con un documento claro sobre seguridad pública.

El episodio obligó posteriormente a Steinert a salir a aclarar sus dichos. La entonces ministra aseguró que “el plan existe”, aunque reconoció problemas comunicacionales. “Nos falta poder sociabilizar más y darlo a conocer”, afirmó días después.

Las polémicas que debilitaron a la exministra de Seguridad

Las críticas a Steinert no se limitaron al debate sobre el plan de seguridad. Su gestión estuvo marcada por una serie de controversias acumulativas.

Uno de los episodios más comentados fue su compleja exposición en la Cámara de Diputadas y Diputados, donde presentó verbalmente los lineamientos del plan luego de no conseguir unanimidad para proyectar una presentación audiovisual. En redes sociales y en el Congreso se cuestionó su manejo comunicacional, nerviosismo y falta de claridad.

A ello se sumó la polémica por la ausencia de representantes del Ministerio de Seguridad en una audiencia de extradición vinculada a una causa de trata de personas y crimen organizado transnacional, pese a que el Ejecutivo figuraba como querellante.

También complicó a la exsecretaria de Estado el requerimiento de Contraloría respecto a solicitudes de antecedentes realizadas apenas asumió el cargo, relacionadas con movimientos internos en la PDI y el denominado caso “Clan Chen”, donde se le vinculó a la salida de una alta funcionaria policial.

El desgaste terminó impactando directamente al gobierno de Kast, especialmente porque la seguridad pública había sido presentada como la prioridad absoluta de la administración republicana.

Mara Sedini y el costo político de los errores comunicacionales

En paralelo, Mara Sedini enfrentó un progresivo deterioro como vocera. La entonces ministra de la Secretaría General de Gobierno quedó en el centro de las críticas tras la publicación y defensa de mensajes sobre un supuesto “Estado en quiebra”, frase que generó tensión política y cuestionamientos desde distintos sectores por el impacto que podía provocar en los mercados y en la percepción económica del país.

Sedini también debió asumir el costo político de defender públicamente a Steinert durante las semanas más críticas de la ministra de Seguridad. A comienzos de mayo, la vocera insistió en respaldar la gestión de la exfiscal, afirmando que “la estrategia que tiene la ministra es clara, está avanzando y tiene resultados concretos”.

Sin embargo, las controversias continuaron creciendo y terminaron afectando directamente la credibilidad comunicacional del Ejecutivo. En el oficialismo existía preocupación por la incapacidad de La Moneda para instalar mensajes claros y controlar las crisis políticas durante las primeras semanas de administración.

El primer cambio de gabinete de Kast y el reordenamiento en La Moneda

El ajuste realizado este martes se transformó en uno de los cambios de gabinete más rápidos desde el retorno a la democracia. Además de la salida de Steinert y Sedini, el Presidente decidió reforzar la estructura política del Ejecutivo mediante la figura de biministros.

Claudio Alvarado asumirá simultáneamente Interior y la vocería de Gobierno, mientras que Louis de Grange quedará a cargo de Transportes y Obras Públicas. En tanto, Martín Arrau, considerado hombre de confianza de Kast y dirigente histórico del Partido Republicano, encabezará el Ministerio de Seguridad.

El movimiento ocurre en medio de una caída en las encuestas y crecientes cuestionamientos al manejo gubernamental en seguridad, migración y comunicación política. Según cifras citadas tras el cambio de gabinete, una mayoría de los consultados considera que el gobierno no tiene un plan concreto en materia de seguridad.

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