Efectos de la sequía en cultivos estratégicos: Estudio clave busca indagar los efectos del estrés hídrico
Debido a que Chile enfrenta una de las sequías más extensas e intensas de su historia reciente, es que expertos se han puesto en la tarea de estudiarla con el fin de poder enfrentarla de mejor manera y tener más herramientas contra el calentamiento global.
Con una disminución sostenida de precipitaciones que ha impactado con fuerza a la agricultura de la zona central, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso impulsa una investigación de alto nivel que busca comprender cómo la falta de agua afecta a las plantas desde sus raíces hasta sus hojas, generando información clave para un manejo hídrico más eficiente.
Este proyecto Fondecyt Regular, denominado GRAVITY, es desarrollado en la Escuela de Agronomía del campus Quillota y es liderado por decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos PUCV, Ítalo Cuneo.
La iniciativa apunta a seguir el recorrido del estrés hídrico dentro de la planta para anticipar puntos críticos que permitan mejorar las decisiones de riego en escenarios de creciente escasez de agua.
“Chile vive una de las sequías más largas e intensas de su historia reciente. En la zona central, las precipitaciones han disminuido de manera sostenida durante la última década, lo que ha generado una presión creciente sobre los sistemas agrícolas”, explicó Cuneo.
“Muchos cultivos dependen de estrategias de riego basadas en mediciones generales del suelo o de la planta, pero sabemos muy poco sobre lo que ocurre en las raíces cuando el suelo comienza a secarse”, agregó.
Cultivos claves en Chile
La investigación trabajará con dos cultivos estratégicos para el país: vid y palto.
Ambas especies poseen comportamientos muy distintos frente a la escasez hídrica, lo que permitirá comparar estrategias fisiológicas y determinar si existen patrones comunes de respuesta o mecanismos diferenciados de adaptación.
“Comparar estas dos especies nos permite entender si las plantas siguen un patrón común de respuesta frente a la falta de agua o si cada una desarrolla estrategias completamente distintas”, señaló el académico.
“El proyecto tendrá una duración de cuatro años y permitirá observar por primera vez, con alta resolución temporal, cómo se desarrolla una sequía dentro de una planta viva”, precisó el decano.