Súmate a nuestro canal en: WhatsApp
Educar con dignidad también es trabajar con dignidad
Foto: Agencia Uno

Educar con dignidad también es trabajar con dignidad

Por: Viviana Rivera | 12.03.2026
Discutimos grandes reformas, pero seguimos tropezando con lo obvio. Como si la dignidad fuera un eslogan y no algo tan concreto como abrir la puerta del baño y encontrarlo en condiciones. Esto se puede resolver si se decide resolver.

Comenzamos un nuevo año escolar con motivación, con energía renovada y con el compromiso de dar lo mejor de nosotros. Para eso nos formamos y para eso trabajamos: para educar con dignidad, sostener a nuestros estudiantes y recibir a sus familias como corresponde. La escuela no es solo un espacio físico; es un lugar donde se construyen vínculos, aprendizajes y oportunidades.

Ese impulso se debilita cuando llegamos y encontramos espacios sucios, malolientes, llenos de polvo, con arañas y bichos en nuestros lugares de trabajo. No es una exageración: es el mínimo. Nadie puede enseñar en un lugar abandonado.

[Te puede interesar] Exigen a Kast abordar desde el primer día crisis del agua en Los Molles tras denuncia ante la CIDH: “Se requieren decisiones urgentes”

Un establecimiento descuidado afecta la salud, el ánimo y la convivencia. Desgasta antes de empezar la jornada e instala una sensación difícil de ignorar: que da lo mismo cómo estamos quienes sostenemos el funcionamiento cotidiano del colegio. Y cuando eso se repite, año tras año, deja de ser un problema puntual y pasa a ser un modo de trato.

Trabajo hace más de quince años en un colegio con alta vulnerabilidad social. Conozco el compromiso de mis colegas, el esfuerzo de las familias y las múltiples dificultades que enfrentamos. Por eso duele más que algo tan básico como la limpieza no esté garantizado.

Cada inicio de año se prepara el establecimiento para recibir a los estudiantes. ¿Y qué ocurre con quienes trabajamos aquí? Docentes, asistentes y administrativos volvemos a oficinas donde no se limpió, donde el polvo se acumuló, donde hay suciedad en escritorios, salas, pasillos y baños.

Trabajar en estas condiciones no solo es indigno: es una forma de maltrato institucional. No se trata de comodidad; se trata de respeto. Hay situaciones que no deberían ocurrir nunca: baños en mal estado, falta de papel higiénico, y que desde el primer día se advierta que cada trabajador debe traer el suyo porque el colegio no puede proveer algo tan esencial. Eso no es normal. No es aceptable.

En este contexto, cuesta sostener intacta la motivación y, con la misma energía, el trato amable y profesional que estudiantes y familias merecen. ¿Cómo vamos a educar con dignidad si ni siquiera podemos trabajar con dignidad? Necesitamos espacios limpios para atender bien, para recibir con respeto y para que nuestros estudiantes vean, en lo concreto, que la escuela es un lugar que se cuida.

[Te puede interesar] Empresas dividieron proyecto de extracción de áridos para evitar evaluación ambiental: Corte Suprema confirmó sanción de la SMA

Y aquí viene lo incómodo: discutimos grandes reformas, pero seguimos tropezando con lo obvio. Como si la dignidad fuera un eslogan y no algo tan concreto como abrir la puerta del baño y encontrarlo en condiciones. Esto se puede resolver si se decide resolver.

  • Primero: si el colegio se prepara para recibir estudiantes, también debe prepararse para recibir trabajadores. El año no comienza cuando llegan los niños; comienza cuando vuelve el equipo que hace que todo funcione.

  • Segundo: si es prioridad, debe tener un responsable y evidencia. Un checklist simple —baños operativos, retiro de basura, control de plagas, reposición de insumos— con fecha y encargado no es burocracia: es seriedad.

  • Tercero: los insumos básicos no pueden depender del bolsillo de los trabajadores. Papel higiénico, jabón, implementos de aseo. No es lujo: es lo mínimo.

La conclusión es simple, si la prioridad es educar con dignidad, entonces debemos trabajar con dignidad. Y eso comienza por lo concreto: limpieza efectiva, mantención oportuna y recursos básicos garantizados.

Queremos comenzar el año como corresponde: recibiendo a estudiantes y familias en un colegio limpio, cuidado y respetuoso, y trabajando en un ambiente que nos permita desempeñar bien nuestra labor. Eso no es un favor. Es el estándar que la educación merece.

[Te puede interesar] España cesa a su embajadora en Israel y las relaciones quedan sin embajadores tras tensiones por Palestina y la guerra en Gaza